Lunes 22.12.2008
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La Conferencia de Presidentes fue un fiasco. Va a ser difícil que se vuelva a recuperar salvo que el Gobierno, éste o el próximo, se la tomen en serio. No se puede llegar allí, presentar un documento supuestamente vital para salir de la crisis y exigir que en cinco minutos se vote. Tomaduras de pelo tan evidentes no las permite nadie. Tratar de colar por la puerta de atrás la ley de economía sostenible, cuando todos los partidos salvo el PSOE la critican sin piedad, es de ingenuos o de listillos. Tal como se ha organizado el tinglado, sin trabajo alguno pero con una puesta en escena presuntamente solemne, el Gobierno trataba de hacer creer a los ciudadanos que si el PP no apoyaba sus propuestas sería la oposición la responsable de los cuatro millones de parados, y subiendo, y del déficit insostenible que han convertido a España en ser el país que lidera el denominado Índice de Miseria en Europa.
Sin embargo, la Conferencia ha tenido para los gallegos un efecto positivo. El gran protagonista del encuentro fue el presidente de la Xunta. También Zapatero, pero en negativo. Cuando nos quejamos de no estar en el mapa, a partir de ahora nuestra comunidad sí va a figurar. El peso político de Galicia ha subido este lunes unos cuantos enteros. Así lo han recogido todas las televisiones estatales, que centraron su atención informativa de forma muy destacada en el jefe del Ejecutivo gallego. En este caso, me da igual su nombre y el partido al que pertenezca porque lo importante, y novedoso en la política española en la etapa democrática, es que por primera vez Galicia va a pintar, y bastante en el Estado. No desperdiciemos este activo.

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