Lunes 22.12.2008
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SE ESTRENA ahora un biopic sobre Lope de Vega, una figura compleja, contradictoria, que, como diría Gil de Biedma, vino a llevarse la vida por delante. Todavía no he visto la película, y temo hacerlo ante la previsible decepción. Es lo que tiene todo aquello que te hace albergar expectativas: las ilusiones por estrenar, los amaneceres soñados que se quedan en un halo de luz color hormiga, todo aquello que creíste tuyo y resultó ser nada, parafraseando a Blas de Otero. Cuando sólo queda el amargor del desencanto, lamentas no haberte curado en salud apartando de ti el cáliz de la oportunidad y dudas si el riesgo mereció la pena.
Volviendo a Lope, sólo espero que no cometan con el personaje los atropellos habituales en tales lides. Que no nos lo presenten como espejo de virtudes, como un hombre abocado al donjuanismo por virtuales carencias afectivas en la infancia o como un precursor de las teorías de Bibiana y compañía, que supongo demonizarán al Fénix por aquello del tema de la honra y por los bellísimos sonetos de los mansos: la justicia poética está más que desfasada y la amada nunca ha de ser un metafórico cordero, sino la loba en el armario que canta la odalisca del XXI. Lope apuró la vela por ambos extremos, quemándose muchas veces, y para entenderlo es necesario conocer tanto sus gozos como sus sombras, al igual que ocurre con todos nosotros.
Licenciada en Hispánicas

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