Lunes 22.12.2008
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Anuncian a bombo y platillo que Gran hermano, ese interminable experimento sociológico made in Guadalix, se estira. No finaliza, sino que continúa, probablemente hasta el éxtasis. Gran hermano es el eterno retorno, la pescadilla que se muerde la cola, y en este plan. Como Perdidos, Gran Hermano no tiene ni principio ni final, es una masa catódica que de vez en cuando toma forma y busca, como un animal en celo, el dulce calor de la audiencia. Gran hermano es una atmósfera, una isla grotesca, y, para algunos, incluso es una pesadilla. Y como la audiencia no les ha fallado (eso es rigurosamente cierto), a partir del próximo miércoles van a darse un homenaje: algo así como 'Diez años de Grandes hermanos'. Algo así como 'lo mejor de la década prodigiosa'. Que, a buen seguro, incluirá también lo peor. Todo sea por mantener los niveles de morbo.
O sea, que si no teníamos bastante con las muchísimas ediciones que llevamos a nuestras espaldas (y en nuestras neuronas, que es más preocupante), Telecinco anuncia ahora 'El reencuentro', la vuelta de los tipos más significativos que han pasado por el caseto, y que, a buen seguro, ya están en la mente de algunos seguidores empedernidos. Lo raro es que no hayan hecho una encuesta para elegirlos. Los Grandes hermanos del pasado vuelven a las cuatro paredes que les vieron nacer como estrellas. Al menos, como estrellas efímeras que fueron. Algunos aún siguen por ahí, en algún lugar de la parrilla inmensa. Si una edición normal de Gran hermano ya se digiere con dificultad, imaginen a lo más granado de la fauna hermanísima reunido para la ocasión. Eso es lo que han debido de pensar en Telecinco. Con los personajes que han salido de este invento, cómo no se les había ocurrido antes hacer una edición total, una edición heavy metal, una edición terminator. Pues ya la tenemos. Volveremos a ver, como en Perdidos, a personajes que dábamos por ídem. Resurrecciones catódicas como la de Fresita, la de Bea, o la de Jorge, ya saben, el de la piennancima, se revelan ya como el no va más de la inmortalidad catódica. Imagino que más de uno habrá sentido vértigo al regresar, por el peligro que tiene quedarse atrapado en esa dimensión. Pero he leído en alguna parte que los que vuelven lo hacen para "saldar alguna cuenta pendiente". Cielos, qué punto Ok Corral. En fin. Siempre volverás a Guadalix, hermano.

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