ESPAÑA se desangra económicamente. Por eso nos anuncian medidas de urgencia. Quizá sean necesarias, es algo que no entro a valorar. Lo que no acepto es que me despachen con argumentos de urgencia.
Algunos miembros del Gobierno, fervorosamente jaleados por Montoro, repiten una serie de mantras sobre el papel de las autonomías, culpándolas de todos los males. Los datos se filtran unas horas antes a los medios de comunicación monclovitas, que se encargan de abonar el terreno. Dicen, por ejemplo, que las autonomías sólo han eliminado 2 empresas de las 600 que debían liquidar. Solo Galicia, en esta legislatura, ha prescindido ya de 44. Les causa escándalo que las comunidades tengan el 50% de los funcionarios, a pesar de que tienen casi todas las competencias ya transferidas. Lo sorprendente es que la Administración central tenga aún el otro 50%. Las acusan, con razón, de haberse desviado mucho en el déficit, pero callan que el Gobierno central duplica los números rojos de las autonomías. Y ahora, por encima, se queda con el IVA extra que se recaudará este año y con el 1% de margen que ha dado la UE para el déficit público.
Ya está bien de exportar la España de la Transición a los países preconstitucionales para después aterrizar en Madrid y amonestar a las comunidades. Ya está bien de presumir de la España plural para luego ignorar lo que ocurre más allá del Paseo de la Castellana. Ya está bien de esgrimir argumentos falaces para exorcizar demonios palaciegos en el kilómetro cero.
Periodista

18.05.2013
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