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Lunes 28.07.2014  | Actualizado 00.00 Hemeroteca web  |  RSS   RSS

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{lOS OTROS DíAS}

ALFREDO CONDE

Indignación moral

NADA recto puede obtenerse del árbol torcido de la humanidad. La frase es de Kant, de Inmanuel Kant y ya sé que el hecho de traerla a colación, aun sin motivo y mucho más si a cuento de lo que será escrito un poco más adelante -sigan ustedes el hilo de la lectura, no se detengan- podrá animar a mis digitalinos y cotidianos contertulios a considerarme triste y melancólico de nuevo, como si con ello se pudiese alterar algo la realidad que expreso que no es ni jaranera ni propia de la alegría de la huerta. Breogán se lo tenga en cuenta, meus santiños.

Lo escrito ayer acerca de la creación de estados de ánimo derivados del bien y del mal estar económicos no hacen difícil ni vano el presagio de que los indignados asomen por doquier en cualquier momento como otrora ya lo hicieron. Fue una pena que entonces apareciesen los que siempre suelen aparecer en ocasiones tales para desbaratarlo todo. Erich Fromm, el de El miedo a la libertad, ya nos avisó de ellos en su momento: "Quizá no exista fenómeno con mayor carga destructiva que la "indignación moral" que permite actuar a la envidia y al odio disfrazados de virtud". La indignación moral, he ahí un velo bajo el que se puede ocultar cualquier sentimiento de los considerados innobles, cualquier manifestación de ese arbóreo retorcimiento del que formamos parte y en el caso de hacerle la ola a Herr Kant en la consideración hecha al respecto.

Hoy, después de haberme despertado un poco citón -quiérese decir, un poco citador en demasía-, no tengo el menor empacho, ni mayor empaque, en echar mano de Leibniz y considerar que existen dos clases de verdades: las de la razón y las de los hechos. "Las verdades de la razón son necesarias y sus opuestos son imposibles; las verdades de los hechos son contingentes y sus opuestos son posibles", escribió Herr Gottfried. ¿Qué verdades aplicarles a los indignados de otrora y cuáles a los por venir? ¿Cuáles a aquellos que llenos de indignación moral den cauce a sus sentimientos de odio o de envidia? Estoy leyendo una magnífica novela de Andrés Trapiello. Se titula Ayer no más y acaba de ser editada por Destino. Trata de las verdades de la razón y de las verdades de los hechos contempladas a la luz de la guerra civil que asoló nuestra sociedad, significó la muerte para cientos de miles de conciudadanos nuestros y en la que sin embargo pareciera que nadie hubiese pegado un tiro. Seguro que en ella sobraron seres moralmente indignados que dieron rienda suelta a sus instintos más primarios. Léanla y verán si viene o no a cuento esto que hasta aquí se dijo, antes de poner punto final y esperar a que transcurra razonablemente el tiempo que nos aleje del peligro, que en estos días corremos, de volver a las andadas; pues tan crispado está todo, tanta indignación moral se observa en las alturas, tantos hechos tristes entre las gentes del común.

Escritor, Premio Nadal

y Nacional de Literatura

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