Jueves 23.05.2013
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El cine descubría así un nuevo y excéntrico héroe al que dedicar su atención. La publicación en 1926 de su polémica autobiografía –Los siete pilares de la sabiduría– y en 1927 la de Revolt in the Desert –epítome de la anterior–, así como la de la biografía escrita por Robert Graves –Lawrence y los árabes–, alertaron al realizador Herbert Wilcox, pero no llegó a materializar su idea. En 1934, el productor Alexander Korda, tras la aparición de T.E. Lawrence: In Arabia and After, nueva biografía armada por B.H. Liddell Hart, se interesa en el asunto, pero el propio Lawrence lo disuade.
El 19 de mayo de 1935, Lawrence muere tras un grave accidente de moto. Korda reactiva su proyecto en 1939, con su hermano Zoltan como director y Leslie Howard encabezando el reparto. La Segunda Guerra Mundial apagó sus propósitos. Ya en 1954, Terence Rattigan recibe el encargo de elaborar un guion cuya realización estaría a cargo de Anthony Asquith. Para el papel estelar fueron tentados, sucesivamente, Richard Burton, Alec Guinness y Dirk Bogarde. Esta vez, el elevado presupuesto fue la causa paralizadora. Pero Rattigan convirtió su guion en una pieza teatral, Ross. A Dramatic Portrait (Lawrence, al alistarse en la RAF como saldado raso, en 1922, había cambiado su nombre por el de John Hume Ross), que fue estrenada con éxito en Londres en 1960, con Guinness encabezando el cartel.
Hasta aquí la prehistoria. La historia comenzó cuando, unos meses más tarde, Sam Spiegel, productor estadounidense de origen judío-polaco (La reina de África, La ley del silencio, El puente sobre el río Kwai, La jauría humana), adquirió los derechos de Los siete pilares de la sabiduría por 20.000 libras y contrató a Michael Wilson (blacklisted en Hollywood) como guionista (pronto sustituido por el dramaturgo Robert Bolt). En noviembre de 1960, David Lean estaba ya en Jordania localizando exteriores para Lawrence de Arabia. Siete Oscar le esperaban.
ezequielmv@telefonica.netEditor

23.05.2013
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