Lunes 22.12.2008
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Cuando el Gobierno de la II República entabló relaciones con la Unión Soviética, envío a Moscú una comisión para entrevistarse con Lenin que encabezaba Fernando de los Ríos, representante de la tendencia no marxista del Partido Socialista Obrero Español. En un momento de la conversación de los Ríos preguntó: ¿Y la libertad? La libertad, ¿para qué?, contestó Lenin preguntando a su vez. Nunca sabremos que entendió nuestro ministro de Gracia y Justicia: que la libertad no hacía falta, o si la libertad según y cómo.
Hace unos días, Juan José Laborda, ex presidente del Senado y de los socialistas de Castilla y León, declaró en un diario nacional que hoy todos los partidos son leninistas. Pero a la vista de lo sucedido en Ourense, qué diría Lenin si levantara la cabeza para comprobar que un político sin vergüenza alguna salta de su partido al rival en un acto de inmoralidad, que no de libertad. Los políticos no cohabitan con las ideas sino con su sombra, que perseguirá a éste donde vaya, por más que haya intentado justificarse. Sin duda en mi querida tierra de nacimiento es muy dura la contienda por los votos, secuestrados por una casta familiar, y es tan lamentable lo allí sucedido que pone una vez más de manifiesto como las ideologías (otra vez en clave leninista) son faunas que resisten mal el clima democrático. Especies que se extinguen rápidamente cuando aparece el proceso de selección electoral.

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