Lunes 22.12.2008
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E n su época de Cruz y Raya yo me resistía. Muchos de sus sketches me resultaban originales, curiosos, no siempre bien acabados. Otros, fallidos. Pero es normal en los cómicos. No se puede ser solemne sin interrupción. Ahora, en plena eclosión de humoristas televisivos (los de verdad: no sólo cuentachistes, dicho sea con respeto), triunfar parece más difícil. Hay un revival de la comedia, y nosotros estamos tomando la onda adecuada. La del absurdo. Lo decía ayer el maestro Raúl del Pozo, en su ultimísima de El Mundo. Sucede que exprimiendo los días sale el jugo ácido de nuestras vidas. Sucede que, toda esa amargura, puede azucararse con ingredientes como la ironía, el surrealismo, y en este plan. Umbral también decía mucho y en este plan. La vida es, claro, el objetivo del humor y también su origen. Todo está ahí. Pero depende de cómo miramos, de qué esquinas tenemos en cuenta, de qué frases guardamos en la memoria como grandes regalos. Los humoristas tienen que ser unos tipos muy inteligentes. Hay que saber de la vida y lograr convertir el poso y el pozo de amargura en cosa jocosa.
José Mota, ahora es solitario, es un inventor de personajes. Lo veo a veces y pienso que es una máquina de gags. Me lo imagino apuntando cosas durante la cena, o en el desayuno. Saliendo al baño en el cine, para que no se escape un personaje de la memoria. Pero seguro que no lo hace. Los suyos son personajes de toda la vida, aunque pasados por una batidora neuronal. Raúl del Pozo dice que es el humor manchego, bien curado. Un humor excelente, descreído, sin concesiones, que ve la vida con el lógico escepticismo y, por tanto, con alegría. Total, qué nos va a pasar que no nos pase. Pues todo, más o menos, viene a ser lo de siempre. Y que si hay que ir, se va: pero ir por ir, es tontería. Lenguaje de las eras y de las tardes de domingo en el bar. Mota, el Tío La Vara, entre otros, le está dando unos excelentes resultados a Televisión Española. Se han quedado sin Muchachada Nui, o los han dejado ir, siendo, como son, otros expertos en humor surrealista de Albacete, pero Mota, ironizando con el lenguaje, se ha ganado a pulso el puesto de privilegio que ocupa ahora mismo en TVE. No se zambullan en la realidad sin un humorista de cabecera: si quieren salvarse de la quema.

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