Lunes 22.12.2008
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¿Por qué habla español en una universidad catalana un lingüista que considera completamente ridícula la idea del español como lengua instrumental dado que "durante siglos no parece que haya habido grandes dificultades para entenderse" y para quien la idea de la existencia de una lengua común es el mito central del nacionalismo lingüístico "etnocida, retrógrado y excluyente" instalado en la opinión, medios de comunicación e instituciones del Estado? Pues porque el ideologismo lingüístico no es un patrimonio españolista, como cree el conferenciante, a quien ni le falta cierta razón ni le asiste toda, pues en tal caso él mismo engrosaría así la conspiración etnocida. Habló el Sr. Moreno Cabrero del nacionalismo lingüístico español en la UOC a un público entregado (está en Youtube), y tomó como modelos etnocidas a glosar algunos chistes de Mingote y dos libros, uno del arquitecto Antonio Lamela y otro de Irene Lozano. Con algunas ideas discutibles. La tesis de Moreno Cabrera es que seis mitos ajenos a la ciencia fundan el españolismo lingüístico: 1) Abolengo documental del español (las glosas emilianenses, dice, están en navarroaragonés). 2) Virtudes del castellano primitivo, mito -dice- divulgado por Menéndez Pidal, que creía al castellano la lengua más apta para expandirse y comunicarse por su sencillez vocálica, etc., originando el: 3) Mito de la conversión del castellano en español, algo sólo posible, dice Moreno, por razones "políticas, históricas y militares" 4) Mito del castellano como dialecto del español, cuando éste sería realmente variedad culta del castellano. 5) Mito del español como lengua común y 6) Mito del español global.
Pero un español instrumental es razonable. No pueden ignorarse los aspectos hoy positivos (que los hay) de la homogeneización forzosa de un Estado en expansión, como si fuese un tributo culpable añadido a la recuperación de las lenguas, que en cada tierra tiene estrategia propia (Galicia y Cataluña son sociedades distintas). Nuestras culturas (incluso la andalusí, la judía y la portuguesa) deben de considerarse a todos los efectos hispanas. Pero mientras tanta antipatía exista en la periferia por el federalismo, tanto odio separatista se vomite en campos de fútbol y manifestaciones violentas, y mientras el intento de algunos de liquidar lo español en el País Vasco no sea una metáfora, será difícil el acuerdo. La independencia habrá dado mayor lustre al portugués, pero según A bola los unionistas son ya allí el 54%.

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