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Jueves 30.10.2014  | Actualizado 19.58 Hemeroteca web  |  RSS   RSS

Noticia 1 de 1 Opinión | opinion@elcorreogallego.es  |   RSS - Opinión RSS

{ crónica personal }

PILAR CERNUDA

No con Bardem

TIENEN todo el derecho del mundo los funcionarios a echarse espontáneamente a la calle para protestar por los recortes, aunque probablemente son muchos más los españoles con igual derecho a manifestarse porque su situación es aún peor que la de los funcionarios: en paro prolongado unos, con contratos temporales otros, con bajadas de sueldo muy superiores al 5% en los últimos años que en multitud de casos han supuesto que ganan hoy -si conservan el empleo- la mitad que hace cuatro años, y sin ninguna garantía de que aceptar la reducción como mal menor signifique que conservarán su puesto de trabajo. Por tanto, aunque tienen razón los funcionarios al echarse a la calle -unos más que otros-, que no se rasguen las vestiduras: son millones los españoles que envidian a los que ganan poco más de 900 euros al mes, cobran dos pagas extras porque conservan la de Navidad, y no les quita el sueño la posibilidad de quedarse sin empleo, como ocurre a un buen porcentaje de ciudadanos de este país que no saben qué va a ser de ellos en otoño.

A lo que no hay derecho es a que las manifestaciones de los funcionarios que se han producido a lo largo y ancho de España las capitalicen sindicatos y dirigentes políticos que no han movido un dedo contra el Gobierno que nos ha llevado a esta situación. Al contrario, han bailado el agua a un Rodríguez Zapatero que nos ha dejado para el arrastre, que demostró desde el primer día incapacidad manifiesta para dirigir un país, que mintió todo lo que pudo y más sobre las cuentas del Estado, que vació las arcas del Estado derrochando a manos llenas el dinero público sin tener en cuenta las consecuencias mortales de ese derroche, y que solo reaccionó en el último minuto porque desde Bruselas le apretaron las tuercas.

Los funcionarios que se han manifestado por España no merecen que su protesta justificada la pongan en su haber personas que no han dedicado un solo minuto a defender los derechos de esos funcionarios. Que aparezcan ahora los sindicalistas que hicieron la ola a Zapatero, o el grupo de la ceja, es indignante, como lo es que se sume a la manifestación de los que quedan en precario un Javier Bardem que no reside en España y que paga en Estados Unidos la mayor parte de sus impuestos, por lo que ni le afectaban las consecuencias del mal gobierno de Zapatero ni le afectan tampoco las medidas del Gobierno de Rajoy. Buscar la foto propagandística, de solidaridad con aquellos a los que nunca demostró apego, dice poco de quien es gran actor pero deja mucho que desear como personaje comprometido con los problemas sociales de su paí.

Los españoles que lo están pasando condenadamente mal, funcionarios y no funcionarios, no merecen ser utilizados.

Periodista

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