Lunes 22.12.2008
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Último viaje para Perdidos. Mañana martes arranca en Estados Unidos el último tren de lo que se ha dado en llamar la primera gran ficción global. Pero los enigmas siguen intactos, o se han generado otros nuevos, como si la serie fuera un cesto de cerezas. No hay rareza superior a la de Perdidos en toda la renovada narrativa televisiva americana, y esa rareza se basa en un guión extraordinario, pero cuidadosamente protegido. A veces he pensado que no hay nada detrás de todo esto: que sólo es un demoniaco entramado inventado por publicistas para mantener nuestra atención. Imaginen que al final de esta sexta y última temporada nos dijeran: "vale, de acuerdo, nada tiene sentido. No sabemos cómo darle fin. La mayoría de los episodios se nos ocurrieron de pronto, pero nunca pretendimos ser coherentes. Sólo queríamos alimentar al ave exótica del misterio. Este rompecabezas no puede solucionarse. Como la vida. Esperamos que lo hayan pasado bien y perdonen la pequeña decepción. Los momentos de gloria les habrán compensado. O eso esperamos". Si esto fuera cierto, tendríamos que ser comprensivos. Perdidos nos ha confundido lo suficiente como para poder disfrutar a fondo esa dulce confusión. Pero, qué demonios: no podemos vivir sin una explicación. Sabemos que los guionistas pueden estar sufriendo ahora mismo, o tal vez no: tal vez hubo una idea genial en el principio de todo. Tal vez el final fue lo primero que escribieron. Y luego sólo fue necesario engañar al espectador todo lo posible.
Lo cierto es que Perdidos se acaba. Serie filosófica, extraña, incluso con profundas influencias bíblicas, encierra magníficos secretos. O, como en las mejores historias, es capaz de hacernos creer que los encierra. ¿Qué diablos pasa ahí dentro? Ya saben que la serie ha generado juegos, apuestas, foros, discusiones: como la literatura en sus buenos tiempos. Y lo mejor, la confabulación de los actores para no soltar ni prenda. Me he leído todo lo que dicen, y ellos mismos parecen sumidos en la niebla más absoluta. ¿Es esto posible? Cuatro será quién lo desvele aquí, apenas unas horas después de que empiece a desvelarse en los Estados Unidos. Los actores, conchabados o no con los guionistas, lanzan una pregunta: ¿qué es realmente esa isla? Atentos.

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