Lunes 22.12.2008
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Lo dicen los ciudadanos en el último barómetro del CIS. La clase política preocupa más a los españoles que el terrorismo. Después del paro y la situación económica aparecen los políticos como la mayor desgracia que sufrimos. Coincide además esta percepción con lo que reflejaba el anterior estudio demoscópico en que ningún líder nacional ni miembro del Gobierno alcanzaban el aprobado. No hay que tomar las encuestas como verdades de fe porque responden más a emociones, deseos y frustraciones que a la realidad, pero son un síntoma de que hay un profundo malestar social. Es lógico. Zapatero cumplió dos años desde que ganó las últimas elecciones y ya en aquella campaña electoral había prometido que la reactivación económica comenzaría a notarse en abril, justo después de los comicios. Pues bien, a día de hoy estamos en las mismas. La principal acción gubernamental de lucha contra la crisis es marear la perdiz creando comisiones: la del tridente con Blanco (de facto) a la cabeza, la que promueve Alonso desde el grupo parlamentario, el Pacto de Toledo para el recorte de las pensiones y la de la reforma laboral. Después de meses y meses, ninguna de ellas ha pasado de los preliminares a pesar de los cuatro millones largos de parados. Es para correrlos a gorrazos.

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