Lunes 22.12.2008
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Los oteamos todos los días y a todas horas. Las pantallas de la televisión, las páginas de las revistas y periódicos, las ondas radiofónicas y las vallas publicitarias están colmadas de caras y de voces famosas. La tentadora y millonaria oferta lleva a que los personajes más conocidos del mundo saluden al público desde el escaparate publicitario para dar consejos de las excelentes cualidades de los más diversos productos. La tenista rusa María Sharapova ha firmado un contrato publicitario con la marca de zapatillas por el que ingresará 48 millones de euros más un porcentaje sobre las ventas. El campeón del mundo de Fórmula 1 Michael Schumacher lanzará una campaña de comunicación para una prestigiosa marca de automóviles. El jugador de fútbol del Real Madrid Cristiano Ronaldo promocionará las acciones publicitarias de una marca de ropa interior masculina...
Puede suceder que algunos famosos en sus comportamientos públicos o en su vida privada puedan tener algunos aspectos negativos, que el público puede asociar con el producto que anuncian. Una búsqueda constante del dinero de la publicidad sólo lleva a pensar que los famosos se promocionan a sí mismos, más que vender el producto que publicitan.

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