Lunes 22.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Zapatero dice que "el dinero es para los ciudadanos". Así despacha toda la incertidumbre creada en torno al nuevo modelo de financiación autonómica. Zapatero es experto en adornar lo obvio con una sonrisa y una frase musical, redonda, de eslogan. Es parte de la política y él la domina bien. Hemos pasado del bigote antipático de Aznar a la ceja cachonda de ZP.
Ya sabemos que los presupuestos de las administraciones tienen como destinatarios a los ciudadanos, episodios de corrupción al margen. Pero el presidente no era ajeno a la imagen que se estaba dando al país con tanto mandatario autonómico entrando y saliendo de la Moncloa para pedir "lo suyo". Un mercadeo algo impúdico en tiempos de crisis que despertó también temores de insolidaridad. Había que tranquilizar al personal. ZP sabe cuándo untar con bálsamo el discurso, lanzando asertos de perogrullo con los que es difícil estar en desacuerdo. Remiten siempre a una vocación de servicio, a su sentido de la responsabilidad y al buen rollito del consenso. Todo esto, que resulta banal, es un capital valioso para un político que sepa aprovecharlo. Bien harían otros en tomar nota y aprender. El rey ya lo ha hecho, con su "hablando se entiende la gente" o su "hay que tirar del carro".
El dinero es de los ciudadanos, claro, pero la política no es sólo poesía. ¿Cómo está gestionando el presidente ese dinero que es nuestro? ¿Pone sólo parches o se plantea soluciones estructurales a la crisis? ¿Es realista en el debate sobre financiación autonómica o sus promesas suman el 140% de lo que hay en la caja? ¿Tira de las orejas a los banqueros o les regala 3 billones de euros? Porque cuando las arcas estén vacías y el déficit nos coma, ¿de quién será la deuda? ¿Suya o de los ciudadanos?

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado