Lunes 22.12.2008
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Generalmente la iniciativa privada es más eficaz que la función pública. Incluso, más eficiente. O sea, produce más con menor coste. En determinados ámbitos, sobre todo desde la izquierda, se demoniza lo privado como algo negativo por naturaleza, aunque después sus detractores cuanto ejercen funciones públicas se comportan de forma distinta. El Gobierno de Felipe González fue el más privatizador de la historia de España. Zapatero, hasta privatiza funciones que corresponden el Ejército, como es la de defender a nuestros barcos, que son un trozo de territorio Español en alta mar. A pesar de las campaña en contra, la enseñanza privada cada día tiene mayor demanda. Los medios de comunicación son privados en su mayor parte, incluida la televisión, decisión que también tomó un gobierno socialista. La sanidad en España es pública y privada desde hace muchos años. Incluso para los funcionarios públicos, que pueden elegir, y la mayoría se decanta por las mutuas privadas.
Supongo que es por falta de asuntos de más enjundia para hacer oposición, pero sorprende que desde Galicia se critique la decisión de privatizar la gestión sanitaria del hospital del Centro Gallego de Buenos Aires sin conocer lo que realmente quieren y necesitan los gallegos de allí, y lo que desde aquí se puede hacer por ellos. No están los tiempos para derroches. Lo que precisan nuestros compatriotas de ultramar es una buena atención sanitaria, pública o privada. El modelo anterior se reveló insostenible.

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