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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

Centenario de Scriabin por la Escuela Berenguela

05.07.2015 
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Actividad seguida la tarde de ayer en el Paraninfo, dedicada en su integridad al pianismo de A. Scriabin conmemorando su centenario. El compositor compostelano F.Buíde del Real, ofició como ponente glosando la figura del ruso, faceta que ya le conocemos por sus experiencias en el ámbito docente, siempre compaginadas con la labor creativa de la que tenemos memoria reciente por su VII Premio de Composición AEOS-Fundación BBVA conseguido con Fragmentos de Satiricón o Mar ao Norde, encargo de la RFG.  A.Scriabin, ocupó la tarde entre preludios, tres mazurkas por Gerardo Ramallo;  un estudio- Hiwote Vilariño- , el Preludio y nocturno para la mano izda Op. 9 con  Marina Fdez Rueda y Vers la flame Op. 72 por Aida Calo.  Importancia mayor por su preferencia para los preludios-Op 2, Op. 11(cuatro de ellos), Op 15 y Op 16 (con cinco)  que trataron Nika Gold, Rosalía Becoña, Miguel Iglesias, Antón Figueroa, Eriko Ishimoto y Sara Pinaque.  La sesión venía anunciada desde la primavera pero hubo de esperar por avatares diversos pero a la postre cumplió lo prometido. Scriabin, siempre fascinante, en los diversos ámbitos de su mundo imaginario, perteneció a la misma generación de Rachmaninov, su apreciado compañero de estudios en el Conservatorio de Moscú quien también sería su rival en el espacio del piano. La supuesta e imprescindible asociación al nacionalismo ruso, con la que no parecía sentirse cómodo, le ubicará en beneficio propio en terreno de nadie. Tampoco se podría olvidar la importancia de las dependencias de las estéticas de Chopin o Liszt y por lo que nos afectaba, nos ceñíamos así a las pequeñas formas.

En Scriabin al igual que en los dos mentados, su concepto lleva asociado para beneficio del piano  una ansiada búsqueda de nuevas expresividades y nuevas intencionalidades en el desarrollo de esas formas. El músico busca y encuentra una concreción y una esencialidad que se sitúa con fortuna por encima de su obra orquestal. Tanto esos preludios como en los estudios, suponen un paso adelante con respecto al precedente legado romántico, gracias a la importancia concedida a los motivos temáticos. Son los preludios compendio de un amplio abanico de proponer un sentido de unidad en sí misma en esa preferencia por las aparentes pequeñas formas. Donde mayor aproximación se observa hacía el piano de Liszt, es en esa obra un tanto de circunstancias, El Preludio y Nocturno para la mamo izquierda y resultaría al final de las piezas más apreciadas por  parte de quienes comienzan a acercarse a su obra. La evolución creciente en intensidad de Vers la flame, hasta concluir en un alarde de pura incandescencia, es un buen punto para poner el punto de gracia. Los pianistas elegidos rindieron culto así creador de El poema de éxtasis, nacido en Moscú un 6 de enero de 1872 y muerto en Petrogrado el 27 de abril de 1915.