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reseña musical

RAMÓN G. BALADO

El chelista Thomas Piel y su escuela

28.04.2015 
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Sesión seguida el pasado sábado en la Escuela Berenguela con la participación de cuatro chelistas que actualmente se forman con Thomas Piel, natural de Colonia y miembro de nuestra RFG desde el año 2001, además de activo dinamizador de iniciativas camerísticas, capítulo imprescindible de esas actividades paralelas al sinfonismo acostumbrado. Citaremos su labor en el Trío Cassadó, con su compañeros Javier Otero-piano-y Julia Petrucheskaya- violín-, o el dúo con la pianista Emanuelle Janisz- que en esa tarde acompañó a Alexandra Ficher y a Manuel Lorenzo-. También llegó a cubrir un período de sus labores docente en las actividades de los Cursos Universitarios Internacionales de Música en Compostela, ocupando la plaza de Marçal Cervera y en esta trayectoria le vemos igualmente en esta escuela, abriendo perspectiva de futuro a jóvenes talentos.

Es el caso de Alexandra Fisher, quien abordó el primer movimiento del Concertino en Do M. de Julius Klengel, chelista del XIX y que vivió su mejor experiencia profesional en los 40 años como miembro de la Gewandhaus de Leipzig. Gran maestro que tendría como alumnos a ilustres históricos: Gregor Piatigorsky, A.Barjansky o E.Fuermann. En su jubilación, W.Furtwängler le tuvo en consideración, dedicándole una gala en el que el chelista fue solista interpretando su doble concierto. Razones no faltan pues para estimular el interés de intérpretes que se van forjando, que acudir a creadores que al tiempo fueron solistas que dejaron huella en la evolución del chelo romántico.  Carmen Franco, con el profesor Thomas Piel, se colaron por los entresijos del Dúo en Do M. Op. 49 de Jacques Offencbach, el alemán afrancesado y que fue chelista del Ambigu Comique preparando su camino triunfal hacia la opereta.

Pablo Teijeiro, tuvo a bien atender a las exigencias didácticas que propone Sebastian Lee en uno de sus obras preceptivas, el Estudio en Re M. Op. 31,un creador en doble vertiente franco-alemana y que fue chelista en la Orquesta de la Ópera de París mientras atendía a su hueste de aspirantes a talentos.

Pablo, con su hermana Cristina, fueron fieles al estilo galante que encontramos en la obra de Giovanni Bautista Sammartini a través de su Sonata en Sol M., en dos de sus tiempos. Para completar, una obra tan propicia como es el Allegro appasionato Op. 43 de C.Saint-Saëns, para repartir entre ambos por lo que tiene de obra alegre y luminosa.  Manuel Lorenzo, complementado  a sus compañeros, abrió con otra típica obra de estilo, el Estudio nº 6 en Sol M. de Jean Louis Dupont, antes de mostrarnos la tersura y carnalidad lograda en su lectura del Preludio en DO M. de la tercera suite BWV 1009 de J.S.Bach, ejemplo de la excelente trayectoria en la evolución de los alumnos de Thomas Piel.  Un Haydn para cerrar con el Concierto en Do M, Hob VII, obra que tantas voces escuchamos en conciertos de temporada en su original con orquesta.