El Correo Gallego

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reseña musical

RAMÓN G. BALADO

Fray Rosendo Salvado día 4

04.08.2014 
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Músico, misionero, escritor y viajero errante por las tierras de Australia, ocupa la jornada del LVII Curso Universitario Internacional de Música en Compostela en un acto en la Capilla del Hostal de los RR.CC.-20 h.-, con una mesa redonda moderada por Maximino Zumalave en la que participarán Agustín León Ara, Enrique Jiménez y J.López Calo, con ilustraciones pianísticas de Brais González, formado en el Mozarteum de Salzburgo con Rolf Plagge para finalizar sus estudios con Severino Ortiz. Fue galardonado en el Concurso Cidade de Ferrol, en el Ricard Viñes y en el Nikolai Rubinstein parisino. En la actualidad, es miembro del trío Caspervek, a los que hace poco tuvimos en las programaciones del Via Stellae con un sugerente y arriesgado programa: Más variaciones Goldberg…, es decir, J.S.Bach en otras dimensiones en cuanto a lo que proponían como improvisaciones de libre configuración. Fue su presentación también en ese espacio y dentro del capítulo configurado como Off-Stellae. Fray Rosendo Salvado, ingreso muy joven en el monasterio de San Martín Pinario para trasladarse poco después a San Juan de Corias en Asturias en donde profundizaría en el estudio del órgano pero en el período de Mendizábal, se vio obligado a abandonar el país, pasando así a Italia. Ingresó en el monasterio de la Trinitá della Cava en 1838. La figura de John Brady, nombrado obispo de Perth, fue clave en su vida ya que sería elegido junto a J.Benito Serra para trasladarse a Australia tras su paso por Inglaterra. Tres fueron sus estancias en aquel continente antes de su vuelta definitiva para un hombre de vida austera y buen talante y que en su juventud había conocido la música por su propio padre, salmista en nuestra Catedral y que además oficiaría como sochante. Su vida, trascurrirá pues entre sus diversas funciones, desde clérigo benedictino a abad y obispo.

 

Fray Rosendo Salvado músico. Su formación como organista en Santiago y Nápoles que acabará siguiendo los planteamientos de las Reducciones jesuíticas en su utopía en sus años de Nueva Nursia en Australia. Abundarán las composiciones litúrgicas y las profanas además de las propiamente didácticas. Muchas de sus obras dejarán simple memoria pero se conservan afortunadamente un Vigilia de difuntos en si b. a cuatro voces y orquesta conservada en Tui y dos misas: una en Sol M. a dos voces y la otra en Do M. a cuatro cuyos manuscritos se conservan en Nueva Nursia. Tres serán las piezas pianísticas que escucharemos, todas ellas con encarecidas dedicatorias. El Gran waltz fantástico un afecto personal para la marquesa Santasilia; el pequeño entretenimiento con aire de marcha, esta vez para la señorita Paquita Petrelli y la Fantasia, variaciones y final para la Condesa Lebzenltern.