El Correo Gallego

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{reseña musical}

RAMÓN G. BALADO

Pianistas en la Escuela Berenguela

08.03.2015 
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Invitación a una sesión pianística en la Escuela Berenguela-19 h.- con la participación de dos alumnos de los maestros Alexander Gold y Eriko Ishimoto, y con un detalle de la propia maestra que nos hará partícipes de su visión de la Sonatina de Antón García Abril, una de sus estimadas composiciones para el teclado, un espacio en el que no se produjo en exceso, pero que sí nos fue ofreciendo obras de reconocible autoría para quien se siente heredero director de la tradición de M.de Falla. En esa línea, aparecen obras de similar talante: los Preludios de Mirambel o la Balada de los Arrayanes, además de su concierto Nocturnos de la Antequeruela. Modélica y disponible es la grabación realizada por Illona Timchenko, realizada bajo la supervisión de turolense, autor de la ópera Divinas palabras sobre la dramaturgia de Valle-Inclán y de la que esperamos su reedición, asunto del que no volvimos a tener noticia desde su estreno con motivo de la reapertura del Teatro Real.   Sara Pinaque, tendrá en su agenda dos obras, el primer movimiento de la Sonata nº 39 en Sol M., obra de su etapa de madurez y que en ese movimiento muestra un equilibrio y lógica formales en los aspectos temáticos y tonales. Volvemos a Manuel de Falla concretamente por las Cuatro piezas españolas, en las que el autor reconocía la influencia de Albéniz y a quien finalmente acabará dedicándoselas. La Aragonesa destaca por su vitalidad; la Cubana por su gracejo decorativo; la Montañesa apunta a cierta nostalgia para concluir en la Andaluza que no disimula su audacia y brillantez.

Sasha Totkalova cuenta por obras de tres compositores. El Beethoven de la Sonata nº 21 en Do M. en sus dos primeros movimientos, sonata que indistintamente se la conoce por dos nombres: Waldstein y Aurora, éste segundo con probabilidad de haberlo recibido a poco a capricho por su editor. Para Boucourechliev, en esta obra no impresiona tanto la evolución musical de la técnica pianista, de por sí bastante impresionante, como el pensamiento musical.  Chopin con su Balada nº 1 en sol m. Op 23, obra de gran libertad formal al modo de una fantasía por lo que no extraña que fuese una de las preferidas del autor.  También dos Estudios de su Op. 25, compuestos entre 1832 y 1836 y son producto de su acercamiento a la vida parisina, conociendo la publicación del grupo de los doce estudios en fechas próximas. El vuelo del moscardón- o del abejorro-, es pieza para prueba de resistencia interpretativa. Es bien conocida por tantos tratamientos recibidos aunque el original proviene de la ópera de Rimsky-Korsakov el Cuento del zar Saltán.  Uno de esas versiones, es la realizada por Billy May en clave de swing, ya en las distancias del jazz.