Lunes 22.12.2008
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Los buenos resultados, por no decir abrumadores, de la nueva Televisión Española sin anuncios me llevan a algunas reflexiones. Aunque, sobre todo, deberían llevar a algunas reflexiones al resto de cadenas, que ven cómo la televisión estatal va regresando a su antigua hegemonía. Ya sabemos, desde luego, que la audiencia es variable, y que lo que hoy va bien mañana puede ir mal, y viceversa. Nada es para siempre, y mucho menos lo que se refiere al share. Con todo, imagino que los propios responsables de Televisión Española estarán sorprendidos de los resultados obtenidos, cuando apenas llevamos un mes si publicidad. ¿Será ésta la única razón? Reconozco que el viejo sueño de poseer nuestra propia BBC no es más que un tópico pasado de moda. Lo importante no es que no haya anuncios, sino la calidad de los programas y el respeto al horario. Lo que resulta evidente es que, sin anuncios, hay mucho más sitio, muchas más posibilidades. Y la parrilla se hace más atractiva.
Sin duda alguna, hay títulos como Cuéntame, Águila Roja, La Señora o Amar en tiempos revueltos que han contribuido a la estabilidad de la audiencia de Televisión Española. Más allá de la calidad de unos y de otros, logran atrapar, sistemáticamente, a un amplio sector. Y sus informativos, a pesar de los esfuerzos encomiables de las otras cadenas, siguen siendo los favoritos del público. Junto a la información del tiempo. He aquí otro asunto de difícil explicación: ¿por qué razón el pronóstico del tiempo es, en muchas ocasiones, el programa más visto del día? ¿Tal vez vivimos atemorizados por este riguroso invierno? ¿Tal vez las tormentas y las inundaciones nos preocupan más que las otras tormentas, como la de la crisis o la de la Bolsa? Desde luego, debe haber más razones que expliquen el interés por la nueva TVE sin publicidad. Entre ellas, debe figurar la dificultad de otras cadenas para construir espacios alternativos. En los últimos tiempos sólo La Sexta y Cuatro han apostado por ir más allá de la programación esperable. Y, con todo y con eso, es el deporte, especialmente en La Sexta, uno de los ganchos, mientras Cuatro siempre ha jugado las cartas de las series de calidad. Hoy por hoy, la alternativa no parece suficiente.

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