Lunes 22.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS

RESULTA ESTIMULANTE EL QUE se nos anuncie una especie de gran refundación del Sergas.
Lo paradójico es que se haga en momentos en que hay grandes problemas que resolver, y que, sin haberse conseguido esto, que resulta más doméstico se piense en metas de mayor altura.
Es algo así como encarar la Copa de Europa sin tener asegurada la permanencia.
Bienvenida sea la imaginación, la ilusión y los nuevos proyectos pero, sin venta de semovientes achacosos, vulgo burras viejas.
El correo electrónico, maravilloso y ágil invento, sirve, sin embargo, para que, desde los órganos directivos del SERGAS, se bombardee a los profesionales con multitud de cambios en normativas y disposiciones de diversa índole. Raro es el día que no se reciben tres, cuatro o más instrucciones.
Una de las últimas roza el esperpento. Se aconseja-sugiere-fuerza-presiona a los facultativos que no receten fármacos novedosos no suficientemente contrastados por el uso o que no hayan demostrado clara ventaja terapéutica sobre sus predecesores.
En lógica científica, humana y económica, la idea es impecable y la suscribo plenamente.
Ahora bien ¿por qué son aceptados esos fármacos en nuestro mercado antes de que demuestren su mayor eficacia sobre los anteriores? La respuesta es clintoniana: ¡Es la economía, imbécil!.
¿Qué sucede cuando a un fármaco de investi-gación original se le está acabando la licencia? Muy fácil, se le cuelga un radical químico nuevo en un extremo de la molécula principal, se le cambia un poco el nombre, se sube el precio, los efectos, con frecuencia, son los mismísimos, ni más ni menos, y ¡mambo!, prórroga para la licencia. Por el contrario, otras veces la mejora es clara y contrastable.
¿Debe el facultativo ser, en ambos casos, el ba-
luarte que resista las presiones de la Administración en un sentido, de las compañías farmacéuticas en otro, y del paciente mejor o peor informado, que desea ser tratado a la última, por un conocimiento internético, escaso y más o menos snob del asunto? O ¿no es más lógico no incluir esos fármacos en la cobertura pública gratuíta o financiada en cuanto no esté su eficacia y superioridad sobre lo anterior suficientemente probada?; y aquí paz y después gloria.
Como son muchas preguntas seguidas, hagámoselas al único que tiene últimamente respuestas certeras para todo ¿Qué opina el pulpo Paul del asunto?

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado