Lunes 22.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Comenzamos este último mes del año 2009 con las mismas lluvias de noviembre, y pocas esperanzas para trabajar todos unidos en esta grave crisis que estamos sufriendo, con el desempleo consiguiente. No nos engañemos con estas fiestas navideñas, las cenas y los regalos; sesenta mil desempleados más en noviembre, unos seis mil en Galicia. Y encima el clima, que no nos ayuda en la esperanza del esperado turismo.
Confiemos que en el próximo año las autoridades de Madrid y su prensa le concedan al Año Santo mayor importancia de la que están ofreciendo en estos momentos para la apertura de la Puerta Santa, que se llevará a cabo a finales de este mes.
Mas, repito, nuestro Gobierno, en lugar de unirnos a todos, para trabajando todos juntos salir de esta crisis tan grave, se preocupa por tratar la nueva Ley del Aborto, que nadie reclamaba; la retirada del crucifijo en las escuelas, que a muchos agravia; y esa presión al Tribunal Constitucional para que no ofenda a "la dignidad de Cataluña". Añadamos, esa futura manifestación de los sindicatos, UGT entre ellos, contra la actitud de los empresarios. Increíble.
¿Y qué podemos encontrar grato y esperanzador estos días? ¿La guerra de Afganistán? ¿Los españoles secuestrados en Mauritania? ¿El problema de la saharaui Aminatu Haidar? Tenemos que volver a Ortega, "España es el problema, Europa la solución". Solución ahora incrementada por este pequeño avance, pero avance al fin y al cabo. Íñigo Méndez de Vigo, actual presidente del Consejo de Europa, lo recordaba recientemente refiriéndose a aquella conferencia de Ortega en Berlín a finales de los años 40, recordando la tristeza de Cervantes por la usura del tiempo y la necesidad de "ser camino o ser posada".
Nosotros apostamos por ser siempre camino, aunque sea pequeño y estrecho, nunca posada. Así, poco a poco, iremos consiguiendo el triunfo de la convivencia respetuosa, la democracia, la justicia y la libertad.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado