Viernes 06.03.2009
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Se equivoca Greenspan. Y pía tarde. El ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos dice que la finalización de la presente crisis económica llegará cuando se estabilice a la baja el precio de la vivienda y así vuelvan a recuperar el resuello las instituciones de intermediación financiera, que tanto alimentaron su alza.
Es cierto que la evolución de la construcción, o mejor dicho, la gestión financiera de la construcción residencial, para ser más precisos y justos, tiene un peso importante en la economía de muchos países, por ejemplo en los Estados Unidos y en España. Y que, por lo tanto, si le va mal a ese sector o a esa parte del mismo, puede resentirse todo el tinglado. Pero sus fiebres no bastarían para generar por sí solas una crisis financiera de la envergadura de esta.
No da para tanto el ladrillo. No podría ocupar por sí solo un lugar tan referencial en la economía sin el bonito envoltorio hipotecario. Y ahí esta el meollo del asunto: la crisis es esencialmente financiera porque fueron los gestores financieros los que inflaron la burbuja que ahora explota. Soplaron de más. Por avaricia. O por imprevisión, lo que entre profesionales quizá sea peor.
Para salir de este atolladero no basta, pues, con que se estabilice el precio de la vivienda, como dice Greenspan, y con todo lo demás no pasara nada. También es preciso que los intermediarios financieros muden radicalmente sus hábitos de gestión alejándose, sobre todo, de las prácticas especulativas que tan exageradamente cultivaron en estos últimos años. No se trata de atrapar al cliente, sino de hacer negocios con él. Otra cosa es confundir gravemente la función económica, e incluso diría también que social, de las instituciones financieras.
En una cosa más me sorprende el señor Greenspan y permítanme que le dedique a ello un último párrafo: dice que no hemos podido detectar a tiempo, con antelación quiere decir, las señales que avisan de un cambio de ciclo. Y no es verdad. Él mismo alertó miles de veces acerca de los riesgos que entrañaba la llamada, también por él, "burbuja inmobiliaria". De lo que no han sido capaces los intermediarios financieros ni los promotores a crédito fue de bajar el fuego a tiempo. Y en la especulación, como en los arroces, un minuto de más y se te pega.

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