Viernes 06.03.2009
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"Me quedé maravillada al ver a mi padre sonreír después de tanto tiempo. Aún no me lo explico... Fue algo increíble, nada más acariciar a ese perro, su cara se iluminó por completo. Parecía otro. Me gustaría mucho que pudiera seguir asistiendo a estas terapias, creo que le viene fenomenal".
Tener una mascota, ya sea un gato, un perro o cualquier otro animal, es un gran modo de hacer feliz a alguien. Dar la posibilidad a una persona mayor de sentirse bien con ella misma es muy importante. Muchos animales domésticos son ideales para hacer justamente esto. Existen entidades especiales que acercan sus animales a las personas mayores que viven en una residencia para que puedan compartir un tiempo con
ellos. Esto representa una gran oportunidad y las personas pueden disfrutar enormemente la experiencia. Podrán sentarse junto al animal y llevarlo de paseo si así lo desean. Además, podrán jugar con él, abrazarlo y acariciarlo. Estas prácticas generan sentimientos muy especiales, tanto para el animal como para la persona. Constituye un buen método de terapia para ambos. Cuando una persona está ingresada en un centro, puede sentirse un poco desafortunada o deprimida de tanto en tanto y necesitar ayuda extra. Los mayores pueden tener la posibilidad de que los acompañe una mascota de la terapia con animales y los ayude a sobrellevar los momentos difíciles. Por lo general, estos animales inspiran cariño, desean que se los mime y que se los trate de forma especial. La persona también recibirá una gran gratificación.
En los últimos años se ha evidenciado un gran crecimiento en la implementación de estas terapias, y los resultados positivos de las experiencias auguran la ampliación y el desarrollo de nuevos programas.

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