Viernes 06.03.2009
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SE llaman neuralizadores y son los artilugios que utilizan los hombres de negro de la película homónima para confundir a los testigos incómodos. Cuando una persona tiene un encuentro con un extraterrestre o avista una nave de otros mundos, los agentes acuden a visitarla, la enfocan con una especie de cámara que emite un flash, y a partir de ahí el sujeto olvida todo lo que ha visto.
Para llenar el vacío que se ha creado en la memoria del individuo, los men in black le inventan una historia. Así, cuando el ciudadano despierta después del fogonazo, no tiene la más mínima noción de qué ha presenciado, por ejemplo, cómo un monstruo con forma de gusano circulaba por las vías del metro de Nueva York en una hora punta.
Pues cualquiera diría que uno de esos agentes se ha personado en Galicia, no para destruir las pruebas de una presencia extraterrestre, sino para hacernos creer que todo el mundo estaba a favor de la fusión de las cajas que acaban de oficializar los consejos de administración. Alguien ha accionado el flash para reconstruir los acontecimientos y presentarlos como un acuerdo modélico.
De eso, nada. La alegría por esta convergencia de Caixa Galicia y Caixanova no está reñida con la verdad, y la verdad nos dice que no todo el mundo quería este desenlace. A diferencia de los episodios que narra la película en cuestión, todo lo referente a la fusión se produjo a la luz del día, con profusión de declaraciones y teniendo por testigo a la opinión pública galaica. Fue además un proceso largo que desplazó a los demás asuntos del primer plano de la actualidad. En consecuencia, el escamoteo es imposible.
Tienen nombres, siglas y apellidos quienes aseguraron que la fusión no era deseable ni factible. Son conocidos de todo el mundo los que afirmaron que la unión no sería solvente, por lo que fracasaría en los exámenes financieros que se le hicieran. Aún ejercen de regidores municipales quienes primero se rebelaron contra la operación y luego auguraron que, en todo caso, se trataría de una absorción de una Caixa Galicia desahuciada por el Banco de España, según se decía, por la Caixanova de Fernández Gayoso.
¿Acaso este gobierno paritario que incluso tiene co y no vice presidente, se parece en algo a una absorción? No ¿Alguien puede decir que el test aplicado a las entidades financieras españolas confirmara la situación agónica de una de las cajas? Tampoco. ¿Se confirmó por algún lado la insolvencia que algunos tanto temían? Ni por asomo.
Ni todo los men in black en activo pueden lograr que creamos que el Gobierno socialista deseaba la fusión gallega, o que la fusión era la opción favorita en la entidad del sur. Fue la tenacidad de los partidarios de la convergencia lo que logró que el desenlace fuese éste y no otro. Admitamos los hechos sin neuralizador y después deseemos que los fusionados sean felices y coman perdices.

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