Viernes 06.03.2009
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El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, decidió este martes recortar de nuevo los tipos de interés 75 puntos básicos hasta el 2,25 por ciento. El presidente de la Reserva Federal ya había advertido que haría "lo que hiciera falta" para evitar una crisis. Una señal poco pedagógica para unos mercados ambiciosos que siempre esperan más. Aún así, las bolsas siempre aplauden la llegada de dinero barato a los mercados. El recorte de este martes es la segunda rebaja de 75 puntos básicos en muy poco tiempo. Una política de recortes agresiva que trata desesperadamente de evitar la crisis. O al menos de aplazarla hasta después de las elecciones del próximo 4 de noviembre.
Su antecesor, Greenspan, recuerda en sus memorias que George Bush padre le echó en cara haber perdido las elecciones presidenciales de 1992 por "no haber aflojado suficientemente los tipos de interés". Y hablando de Greenspan, ahora todas las miradas se centran en responsabilizar al antecesor por ahogar a la economía con subidas excesivas. Menos mal que no está muerto, porque de estarlo, seguro que se convertía en el responsable de todos los males del mundo mundial.
Es obvio que la realidad es un continuo. Pero fue Greenspan quien alertó de la "exhuberancia irracional". Probablemente sin éxito, pero la profetizó. Y fue también el todopoderoso Alan quien subió los tipos para evitar los excesos de la burbuja inmobiliaria calentada por los bajos tipos de interés.
¿Se equivocó Greenspan? ¿Se equivoca Bernanke? Puede que se haya equivocado ambos. Los analistas asienten, pero también señalan que ante una situación excepcional, son necesarias medidas excepcionales. Y así será, desgraciadamente, hasta la burbuja final.

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