Viernes 06.03.2009
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La Sala de Exposiciones del Hotel Meliá Araguaney, en Santiago, presenta, hasta el próximo día 17, una muestra que lleva la firma del artista compostelano Manuel Vázquez Alemán. Más de cuarenta pinturas testimonian su actual discurso creativo.
Las temáticas aportadas nos remiten a temas tan queridos suyos como son el bodegón, la marina, los músicos -fundamentalmente gaiteros-, así como las vistas urbanas, fundamentalmente de Santiago, fuente de inspiración a la que aporta acentos muy particulares. Estamos, en cualquier caso, ante una obra en las que aquellos pintores a los que Vázquez Alemán considera sus maestros resultan referencias comprensibles a valorar; que sean José Barreiro, Urbano Lugrís y Gómez Pacios aquellos autores con los que se siente vinculado no nos parece extraño al admirar esta exposición. Acuarelas , óleos y, también pintura acrílica dan vida a una figuración de tono alegre, hija de un artista que ama el color y trata con enorme libertad el dibujo, construyendo una figuración viva, de tono alegre, muy agradable para un espectador que reconoce a un pintor que combina, en su hacer, aquello que es su propia tradición iconográfica -y formal, en líneas generales- y lo que nace en el desarrollo mismo de su proceso creativo: indagando y desdibujando en ciertos casos los temas, utilizando de manera muy libre el color, en un camino en el que parecen querer introducirse valores que el informalismo ha otorgado a la plástica sin renunciar del todo a un mundo de seres reconocibles.
Vázquez Alemán se nos muestra, de este modo, como un pintor maduro que, por ser artista, precisa crear, yendo más allá, cada día, de su propia historia personal, desde el convencimiento de que es posible, siempre, por qué no, renovar el mundo plástico propio que es, en definitiva, lo que se nos ofrece en una buena exposición como ésta.

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