Viernes 06.03.2009
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He leído en alguna parte (confío en no haberlo soñado) que Cuatro va a preparar un late night show, ahora que acaba de fichar a Florentino Fernández para animar las tardes. Hay que fichar humoristas, porque sin humor no eres nada. En realidad, la gente está cansada de tanto mal humor. Los famosos, cuando acuden a las tertulias (Telecinco sabe mucho de eso) suelen aparecer enfadados con el mundo, airados por algún tema personal, o simplemente, con cara de pocos amigos. Cualquiera diría que la mala leche vende. Cualquiera diría que es parte obligada del guión. En estas tertulias, donde abunda mucho más el mal genio que el ingenio, no aparece jamás un ápice de humor inteligente. Tal vez creen que el cotilleo es humorístico. Cuatro, ya digo, apuesta a toda velocidad por el humor de sobremesa, porque el reinado de Sé lo que hicisteis en La Sexta empieza a durar demasiado. Sin duda, es el camino: otras cosas, como La Jaula, con Paquirrín y Nuria Bermúdez, simplemente no funcionan (Antena 3, de hecho, lo ha retirado). Lo raro es que, con semejantes mimbres, la cosa hubiera llegado a buen puerto. Y en cuanto a la noche, parece que el elegido en Santi Millán. Siempre me pareció extraño que nadie intentara competir con Buenafuente: ¿de verdad su hegemonía es absoluta? ¿De verdad no hay sitio en este país para más de un late night? Cuatro tuvo en su día, no lo olvidemos, a Eva Hache. Ahora la noche se mueve de nuevo. Y, de nuevo, hay que buscar a los humoristas. O a los cómicos. Mientras La Sexta ha logrado empaquetar la madrugada y entregarla en los brazos de Buenafuente, Berto y el Gran Wyoming, otros empiezan a comprender que hay que volver al show. Vuelve la fiebre del late night: porque es bueno reír antes de dormir.

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