UNA treintena de cooperantes ha desafiado la recomendación del Gobierno y ha tomado un vuelo con destino a Argelia para dirigirse a los campamentos saharauis de Tinduf, apenas diez días después de que otros compañeros fueran repatriados pocos días antes en un avión oficial español, ante las informaciones de los servicios secretos de la posibilidad de que se produjeran nuevos secuestros en la zona por grupos relacionados de una u otra forma con Al Qaeda.
La forma imperativa en la que actúa el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha demostrado que suele vulnerar el principio básico de la diplomacia. Como han afirmado los cooperantes que vuelven a Tinduf "no se trata de una pataleta", sino que ponen de manifiesto las contradicciones de una política exterior con respecto a la cooperación y en particular con respecto al Sahara y el Magreb.
Las intensas campañas que realizó el PP en la oposición en otros casos semejantes cuando calificaba de "turismo solidario" la actuación de los cooperantes catalanes secuestrados en Mauritania, o la campaña contra el pago del rescate de los secuestrados del pesquero Alakrana, pesan ahora en su contra, después de haber pagado el rescate en el caso de los dos secuestrados en Tinduf criticadas por algunas cancillerías europeas, pero con el que se ha cumplido la obligación de proteger la vida de los españoles en el extranjero.
Por otra parte, todavía está sin aclarar cuál es la posición del Ejecutivo con respecto al problema del Sahara, dado que el PP no dudo en criticar la aproximación de Moratinos a las tesis de la autonomía del Sáhara preconizadas por Marruecos mientras que el PP exigía el cumplimiento de la resolución de la ONU favorable al referéndum de autodeterminación, aunque Rajoy obvió el problema del Sahara en el encuentro con el primer ministro marroquí, más preocupado porque los pesqueros españoles pudieran faenar en aguas saharauis.
El temor a las consecuencias económicas en época de crisis de un nuevo secuestro de cooperantes –que parece que es lo que subyace en la recomendación de Exteriores– no debe suponer una limitación en unos trabajos que son necesarios para la mejora de la calidad de vida de poblaciones refugiadas y que contribuyen al prestigio del propio país, porque la solidaridad de la población española es una característica que también forma parte de la marca España que tanto preocupa a García-Margallo, quien ha recortado en un 66% el presupuesto para cooperación internacional. La ausencia permanente de cooperantes sería una batalla política ganada por los integristas islámicos.
Periodista

19.05.2013
Una minirrotonda que confunde al conductor
Papeleras desbordadas en el casco histórico
Unha casa en ruínas que se eterniza en San Paio
Continúa la lacra de las pintadas callejeras
Cierre tirado en la Facultad de Odontoloxía