Viernes 06.03.2009
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La que ha armado Rosa Díez en Galicia por no explicar qué quiso decir al señalar que "Zapatero es gallego en el sentido más peyorativo del término", al extremo de que quieren reprobarla en el Parlamento compostelano, ocupado por partidos rivales de su UPyD, todavía sin representación: pretenden abortarlo antes de que nazca. En el caso de Rodríguez Z., el cronista cree que ser gallego en el sentido más peyorativo se refiere a que promueve el minifundismo que ha mantenida a Galicia secularmente pobre. Z. ha recibido la herencia de un territorio medianamente ordenado y decidió convertirlo en minifundios para que nadie pueda vivir de la tierra sin su intervención caprichosa y para que todos se peleen con todos por aguas y lindes mientras él, nuevo Nerón, contempla el espectáculo. Ese es su poder: dividir, nunca sumar o multiplicar.
Aunque quizás Díez no se refería al minifundio mental de Z. sino a ese subir o bajar escaleras. Pero, según el tópico, el gallego se mueve aunque no se sepa hacia dónde. Z. no. Está quieto poniendo zancadillas para que los demás se rompan la crisma. Ahora, los socialistas gallegos están zancadilleando, los nacionalistas sachando en su minifundio y los populares aprovechando la erosión de UPyD.

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