Viernes 06.03.2009
Hemeroteca web
|
RSS

El Gobierno está metido en tal lío político y económico que no sabe lo que hace. Zapatero se halla tan desbordado por los acontecimientos que es incapaz de reaccionar. Perdió el control. Barreda, el presidente castellano-manchego, socialista, puso la guinda reclamando una nueva remodelación cuando no ha pasado ni un año de la última. Cada vez es mayor el clamor pidiendo elecciones anticipadas porque los parches, cada vez de peor calidad, no tapan los agujeros. Ayer mismo, Adolfo Domínguez.
En medio del caos, se envía a un tal Zarrías a negociar con la representación gallega asuntos que al escudero de Chaves le vienen demasiado grandes. El bajo nivel del personaje y unos modales heredados de su paisana Magdalena Álvarez son la única explicación a su desprecio hacia Galicia. Negarse a abordar una negociación sobre traspasos, algunos de ellos acordados por unanimidad en nuestro Parlamento, e iniciados durante el Bipartito, sólo se entiende como algo propio de una persona de escasa estatura ética y política.
Negar unos derechos, incluido el de negociar, porque no se renovó el Estatuto, es inadmisible e insultante. ¿Quién es Zarrías para decirnos a los gallegos lo que dentro de nuestras competencias queremos? Lo peor de todo es que aquí hay quien le apoya.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado