El Correo Gallego

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{reseña musical}

RAMÓN G. BALADO

Alejandra Diaz, chelo, y Eriko Isihimoto, piano.

11.02.2016 
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Concierto para la tarde del sábado día 13, a cargo de la chelista Alejandra Díaz y la pianista Eriko Ishimoto en la Escuela Berenguela-19´00 -, en el podremos escuchar obras de Mendelssohn, I.Stravinski  y S.Rachmaninov.  Alejandra Díaz consiguió el Carnegie Palmer Award y fue finalista del Pau Casals Grant. Es diplomada por la EAEM y en Inglaterra realizó el Bachelor Honours Degree y también el Guildhall Artist Master de la Guildhall School of Music and Drama. Compartió actividades con artistas como C. M.Menher, Tim Hugh o Felix Menggl además de haber sido dirigida por maestros reconocidos: Paul Daniel, D.Hardind, Dima Slobodeniouk, J.Mena o Leif Segerstam. Recibió clases de D.Ethève, L.Claret, Plamen Velev, A.L.Quintana y P.Whispelwen.  Se maneja con un Apostolo Kaloferov fabricado en Bulgaria en 1990. La profesora de piano, Eriko Ishimoto, arraigada en nuestra ciudad y con vida muy activa, se formó en Japón con H.Hayashi, antes de dar el salto a Europa para ampliar estudios en la Ac. F.Liszt de Budapest con G.Nador en 1991 y cinco años después en el Gronningen Conservatory con el maestro de maestros, Alexander Gold. Es apreciada aquí por sus colaboraciones en todo tipo de ciclos, cursos y eventos.
Felix Mendelssohn, estará por su Sonata nº 2 para chelo y piano en Re M. Op.58, composición de sus últimos años, producto de sus obligaciones con la corte de Berlín, mientras atendía a otros trabajos de obras incidentales como El sueño de una noche de verano. La sonata que nos acompañará, fue terminada en la etapa estival de 1843 y en calidad de dedicatoria para el conde Matthieu Willhorski, típico mecenas ruso, también un cualificado aficionado e intérprete, al estilo de los que cumplimentaron a Beethoven en algunas de sus principales obras camerísticas. Fanny, la hermana del compositor y excelente pianista, fue protagonista del estreno con el dedicatario al violonchelo. La obra, se resume en cuatro movimientos y es la única sonata con semejante planteamiento.  Igor Stravinski, tan personal dentro del género que nos concierne, estará por la Suite italiana para esta formación, ya que cuenta con otras dos que llevan el mismo título aunque distintas en su conformación. La que nos interesa, surgió como una transcripción resuelta en 1932, por sugerencia del virtuoso Gregor Piatigorski, y en la que ambos tuvieron bastante que decir. Desde hacía años, Stravinski sintió un irresistible interés por el ejercicio de las transcripciones en esta línea, siempre bajo el tentador estímulo de prestigiados solistas, como es el caso de Samuel Duskhin o Pavel Kochanski.  Sergei Rachmaninov nos dejará la Sonata en sol m. Op.19, otro caso en el que la figura del dedicatario pesará lo suyo, en este caso se trata de Anatole Brandukov, quien participaría en su estreno a finales de 1901, con el autor al piano. La primacía de ambos solistas, se resuelve en una concesión a partes iguales para el beneficio de la propia sonata.