Lunes 22.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS
Refiriéndonos a Europa, me quejaba el pasado domingo por los nombramientos efectuados de acuerdo con el Tratado de Lisboa. Hoy debo rectificar en lo que se refiere al primer ministro belga Herman van Rompuy, por lo que vamos conociendo de su biografía. El pasado día 27 comentaba en EL CORREO GALLEGO el magnífico columnista Julio González Puente las dotes poéticas de Van Rompuy y lo conveniente que es esto para la política, citando además una frase extraordinaria de nuestro gran poeta Manuel María. Lo mismo pensaba Kennedy en la conveniencia de que los políticos leyesen más poesía, los surrealistas iban más allá, añadiendo amor y paz.
El nuevo presidente del Consejo Europeo también tiene otras magníficas virtudes para la Europa de estos momentos, que hasta en el intento del Tratado de Constitución Europea los redactores del texto olvidaron mencionar las raíces cristianas de Europa. Van Rompuy no es solamente un político que pertenece a un partido demócrata cristiano, es también un hombre de profunda fe, como los padres fundadores Schuman, Adenauer y De Gasperi. Y ello, en estos momentos, es muy conveniente para que los actuales dirigentes no olviden las raíces cristianas de Europa, que hasta reconoció Goethe hace muchos años.
Es, así mismo, un gran muñidor de acuerdos políticos y con gran sentido del humor, tan necesario en nuestra vida, lo cual ya recomendaba el papa Juan Pablo II a los políticos, diciendo que necesitan "fortaleza, paciencia, perseverancia y sentido del humor". Aquí, en Galicia, nos ha servido para aguantar tantas injusticias históricas, ignorancia y descalificaciones, y tenemos experiencia en practicarlo unido al sentido común. Por todo ello, la esperanza vuelve a uno confiando, como sucede tantas veces, en que un hombre gris se vaya transformando en un gran político y hombre de Estado. ¡A esperar, y desearle todo lo mejor!

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado