El Correo Gallego

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{reseña musical}

RAMÓN G. BALADO

Alumnos de Alexander Gold

09.11.2014 
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Cinco alumnos de la escuela de Alexander Gold, nos invitan a un concierto en la Escuela Berenguela -19´00 h.-con una muestra representativa de su docencia.  Antón Figueroa ofrece Schnitterbliedchen (La canción del segador) del Album de juventud Op. 68 de R.Schumann, un pequeño y encantador scherzino, además del Rondó en la m. Op 60 de d.Kabalevski, obra que había sido de presentación obligada en el 1º Concurso Tchaikovski de 1958, de este autor formado en la Escuela Scriabin moscovita.   Miguel Iglesias, aporta el canónico espíritu de la forma auspiciada por F.J.Haydn, a través de su Sonata en La M. Hob.XV:5 por dos de sus movimientos. Su talante resulta siempre vivo gracias a su maravillosa espontaneidad. A.Khachaturian estará por su Vals-Capricho, obra de sus años de estudio en los que prestó mayor atención a las obras para el teclado.   Sara Pinaque comenzará por el Preludio y fuga en Fa M.BWV 880 del segundo libro de El clave bien temperado para seguir con la Sonata Op 2 nº 1-primer movimiento-, obra estrenada en la residencia del conde Moritz von Lichnowski, uno de sus encarecidos protectores. Chopin apunta a su Estudio Op 10 nº 5, un grupo de 12 piezas de su juventud y que demostraba ya su genio. Estas piezas fueron dedicadas a F.Liszt.  No faltará M.de Falla por tres de sus Piezas españolas, estrenadas en su tiempo por el insigne Ricard Viñes (Aragonesa, Cubana y Andaluza), el maestro acababa de llegar a Paris cuando las llevaba en agenda para su estreno en la Sociedad Nacional de Música en 1908.   Hiwot Vilariño, otro Haydn que nunca está de menos por su Sonata nº 62 en Mi b M., compuesta en Londres para Thérèse Jansen.  Chopin en su Impromtu nº 1 en La b M., otra sentida dedicatoria a la Condesa de Lobau y que despliega una cascada de arabescos en su comienzos.  Un movimiento del Concierto en fa m. de J.S.Bach, en esta lectura para el piano de una obra originariamente escrita para el clave como corresponde al repertorio barroco.   Luka Hauser con la primera sonata del Op. 27 en mi b.M., la muy conocida Sonata quasi una fantasía, obra con el trasfondo amargo de un amorío imposible, el de Giulietta Guicciardi.  Chopin con su Balada nº1 en Sol M. del Op. 23, una de sus obras favoritas tal cual el autor confesaría en una carta dirigida a R.Schumann.  Refulgentes por su sonoridad las piezas para el clave de D.Scarlatti del que tendremos su Sonata en mi M., ese músico que dejó parte de su obra entre las cortes de Juan V de Portugal y en España con Bárbara de Braganza.  Rachmaninov estará por el cuarto de los Momentos musicales del Op 16, el Presto, un movimiento de considerable virtuosismo.