Domingo 07.02.2010
Hemeroteca web
|
RSS
Están ocurriendo hechos políticos gravísimos en Marruecos ante nuestra indiferencia hacia ese país vecino. La monarquía dijo haber desbaratado un golpe de Estado hace dos meses, cuyos cabecillas, militares cercanos al rey, pretendían asesinarlo para establecer una república islámica. Después, e inesperadamente, Mohamed VI suprimió el servicio militar obligatorio. Podemos imaginarnos levemente qué supondría para España compartir frontera con un régimen islamista, con todas sus exigencias, incluyendo Al-Andalus. Los mapas de Marruecos que se ven en ese país incluyen a buena parte de España. Y recuérdense las reclamaciones de Bin Laden como líder del radicalismo sunnita, mayoritario en Marruecos. Lo que lleva a reavivar ciertas hipótesis sobre el 11-M y sus 191 asesinados: casi todos los implicados eran marroquíes. Que tuvieran o no relación con ETA es otra historia.
Pero imagínese usted que algunos militares y policías secretos de los que pretendieron derrocar al Rey hubieran teledirigiendo el atentado. Hasta podría pensarse que Mohamed VI sabía que iba a producirse tal masacre y que no hubiera querido evitarla para vengarse de Aznar por el conflicto de Perejil. Piense en que se sabe definitivamente muy poco sobre el origen y la calidad del explosivo utilizado en los vagones de los trenes, a los que cortó casi como con cizalla, como hacen algunos productos de uso militar, y que no los despedazó, como haría la dinamita minera. Es una hipótesis de interés creciente. Por tanto, atentos a Marruecos.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
Pintada ‘sobre mojado’ en Compostela
Ensucian la imagen de un lugar turístico