Lunes 22.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS
En la céntrica calle Príncipe, de Vigo, se desprendió el pasado miércoles a las doce de la mañana, una balconada que cayó sobre un cochecito infantil con una niña de tres meses dentro y ha puesto en gravísimo peligro su vida. Ya sea en el nombre (discoteca Balcón de Rosales) o en la estructura, parece que los balcones últimamente tienen connotaciones siniestras. No es normal que se caiga un mirador de un edificio si no es por circunstancias fuera de lo común, como puede ser estado ruinoso, que no es el caso, o un cable, alambre o cabo, sobre el que se iba a colgar iluminación navideña; pero vamos a ver ¿no estaban excluidos los balcones y las barandillas de soportar la carga de tales ornamentos? No sé cómo habrá que decir las cosas en este país . Ni cable tensado, ni cable flojo, no puede engancharse ninguno a una balaustrada.
Esto es incumplimiento de la normativa y debe de aplicarse todo el peso de la ley sobre la empresa, desaprensiva e inmoral, que fue contratada y también sobre quien la contrató. No hace tanto, cayó la cornisa del edificio de enfrente y yo me pregunto hasta cuándo se va a jugar con la vida de los ciudadanos.

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado