Domingo 21.03.2010
| Actualizado 09.37
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Se dice poco pero jamás sabes cuando regresará una expresion al lugar del crimen. Ejemplo, sin decirlo los telediarios, vuelve el trueque de libros y cómics en varios mercados dominicales...
Tiene tela, ropa, posibles, si gasta en trajes tendrá para comer y apaños; todo ese fraseo caminó las calles de postguerra y hoy, en algunas casas, algunos casos, su zancada pervive... ¿o soy el único cuya abuela, hasta hace cuatro días, llamaba parte al informativo?
Llovió el tiempo, brillaron mil soles y nació algún símil cómo... "tiene un perfil de tele". Y así, Italia despertó topándose por presidente del Gobierno a un empresario que llegó a poseer nueve de las diez cadenas italianas de televisión. De tele, de tela, Silvio Berlusconi, va sobrado, tanto que se permite bromas sin gracia como decir que si pierdes tu hogar y/o a un familiar debes sonreirle al viento imaginando que cambiar la república independiente de tu casa por un campamento urgente es cómo trucar feliz unos días de infancia y cole por una silvestre quincena de acampada.
Silvio, perdón... don Silvio (el desacuerdo no quita lo cortés aunque alguno lea ese don cual evocación de El padrino), digo, que... don Silvio pidió perdón por esa frase ¿simpática? que sobrevoló los titulares de noticiarios de medio mundo (en el otro medio no hay mando, manda el hambre y a veces esa mitad habita un país llamado Italia o España).
Es curioso, el político europeo de mayor formación televisiva es también el rey de la disculpa catódica. Italia es un país bonito, lo dicen todos pero en el cuaderno de prejuicios uno subraya a su antojo. Y sí, aconsejan separar estadios, estados, que tropezarse al perfil arisco de Sabina, tan ajeno a la cercanía cheli del escenario, no está reñido con seguir el talento de sus canciones pero... no creo que pise Italia hasta que su bota cambie de calcetín; ni deseo visitar Estados Unidos mientras denigren a culquiera que no sea de Nebraska cuando pisa sus aeropuertos, tierra de cacheos hasta el tuétano con guante de látex ofensivo y mirada de perdonavidas; de lo otro, del club de Sabina, salí hace años al descubrir quien me robaba el mes de abril.
Y Berlusconi volvió al televisor. Lo hizo anunciando medidas para contener el dolor y los desastres del reciente terremoto que estalló en la región de Abruzzo. De paso, ofreció una de sus mansiones a los afectados. Su frivolidad debería costar cara en la aduana política pero las cosas, desde fuera, se ven de otro modo, y... bastante tenemos aquí. ¡Tela!
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