El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

A BORDO

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

No los conozco a todos

04.01.2018 
A- A+

COMO resulta que se han hecho críticas a la actitud de la prensa en el caso de Diana Quer es obligado recurrir a Churchill, ese recurso al que atribuimos todas las sentencias chispeantes. Al ser preguntado el premier qué opinaba de los franceses dijo que no tenía una idea muy formada porque no los conocía a todos. No había un prototipo de francés ni hay tampoco un prototipo de periodista y por eso no es posible, ni plausible, tener una reacción corporativa y situarse al lado de todos los ilustres colegas que han informado, hablado o comentado algo del asunto. Hay de todo: rigor, profesionalidad, morbo, basura.

Viene a propósito decir que existen dos tipos de corporativismo. El saludable consiste en proteger el prestigio del oficio señalando sin ningún tipo de reparo a quienes hacen un mal uso de él. En los gremios medievales había algo de esto. Si un zapatero o alfarero robaba al cliente o usaba materiales deficientes, era apartado del grupo como forma de proteger la reputación general. Pero junto a esta versión positiva del corporativismo, tenemos otra más reciente que no protege el buen nombre de la profesión, sino que se utiliza como escondrijo de los impresentables. ¿Acaso no eran periodistas los que jaleaban al golpismo de Tejero desde determinadas cabeceras ultras, o los que le señalaban a ETA sus víctimas en ciertos periódicos abertzales, o no lo son aquellos que llevan a Cataluña el inefable estilo sectario del Volkischer Beobachter, cabecera del partido nazi?

Serán periodistas, pero practican un tipo de periodismo nada respetable. Las medidas legales contra este tipo de periodismo no serían un ataque a la libertad de expresión, sino su defensa. Resultaría absurdo que sus practicantes pidiesen solidaridad a los informadores o columnistas que formarían o formaron parte de sus objetivos. Así que complejos ninguno a la hora de admitir que, en este y otros casos, no se puede generalizar ni para bien ni para mal. Más que periodismo hay periodistas, periódicos, radios, televisiones, programas, un inmenso universo mediático en el que se reflejan las grandezas y miserias de la condición humana.

Dicho lo cual llegamos al tema de la asepsia. Que perdonen los ortodoxos esta herejía, pero el periodista no es neutral cuando la sociedad en la que vive es atacada por un golpista que pretende abolir la Constitución, o un criminal que asalta a mujeres para asesinarlas y después enterrar su recuerdo en un pozo siniestro. Las responsabilidades de un medio de comunicación y de la Guardia Civil son diferentes; sin duda. No se le puede pedir a un periodista que actúe como un guardiacivil ni viceversa.

El cometido que les asigna la sociedad es distinto, pero eso no exime a los medios de una sabia administración de la información (que no es suya sino del ciudadano) de forma que el ansia por anticipar la actualidad no frustre una investigación en curso, o el morbo gratuito no añada más dolor a estos padres de Diana que están dando una lección de humanidad. ¿Corporativismo periodístico? No los conozco a todos.

Periodista