Martes 17.06.2008
Hemeroteca web
|
RSS
El Estatut ha configurado Cataluña como una "nación" con sus símbolos y atributivos propios. Pues bien, parece que la sentencia que definitivamente resuelva este pleito decidirá que eso no es conforme con la Constitución. Lo cual no debiera resultar un ejercicio intelectual excesivamente complejo ni laborioso en el tiempo desde el momento que la misma Carta Magna había proclamado y reservado el concepto de nación española.
Estaremos ante una decisión polémica. Pero los magistrados del Tribunal Constitucional no son ni Montilla ni Carod-Rovira y están sujetados por estrictos criterios jurídicos a la hora de interpretar la constitucionalidad de las normas y, a diferencia de estos dos políticos, sus pronunciamientos no tienden a la reducción sistemática de todos los principios a uno solo: la diversidad radical del ordenamiento lo impide. Los jueces, todos y los de cualquier categoría del Estado, lo que hacen principalmente es proteger las libertades y derechos que son los recintos sociales en donde el individuo se puede mover sin coacción alguna. La libertad colectiva o nacional es en cambio el espacio metafísico que suele esconder la doctrina sectaria que se pretende imponer a los demás. Por eso, lo primero que hay que proclamar, y así comenzará diciendo la Constitución norteamericana, es que el Derecho establecido por la Unión para todos primará sobre el de los estados. Lo que, en definitiva, significa que la preeminencia de la Constitución española hace imprescindible comprobar la constitucionalidad de los Estatutos.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
Pintada ‘sobre mojado’ en Compostela
Ensucian la imagen de un lugar turístico