El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

JUAN SALGADO

Cataluña, la osadía de los cobardes

07.10.2017 
A- A+

HABRÁ que esperar a la nueva comparecencia prevista para el día 16 para conocer el alcance judicial de los hechos denunciados, pero por lo visto ayer en la Audiencia Nacional, tanto el comisario mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, como los líderes de las entidades soberanistas ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, dejaron constancia de la osadía de los cobardes, tan ostentosa en sus actuaciones como apocada cuando tienen que dar cuenta de sus bravuconadas ante un tribunal de Justicia. Algo a lo que, por demás, ya nos habían acostumbrado Pujol, Mas y Homs.

Fuentes de la fiscalía reseñaban las "no convincentes" manifestaciones exculpatorias del comisario mayor y la negación de los hechos de los líderes independentistas, como si en la retina de los españoles se hubieran difuminado de repente la lamentable inhibición profesional de uno y las enfervorizadas arengas de los otros en los lamentables sucesos de los días 20 y 21 de septiembre.

Es la misma cobardía que desde instituciones a personas se puso de manifiesto todos estos días en cada ocasión en la que la realidad de las imágenes desnudaba la sentimental verborrea de quien pretendía negar las certezas.

Pasó con el Govern, instalado en su recalcitrante intento golpista al tiempo que parecía dispuesto a una mediación que, visto lo visto, incluso cabría pensar que ellos mismos sugirieron a Podemos. Pasó con los alcaldes que presionaron a los hoteles que alojaban policías para, a los pocos minutos, desdecirse de lo dicho ante el no sopesado riesgo de incurrir en delitos de odio.

Pasó con la concejala de ERC que, una vez descubierta, no tuvo otra opción que resumir en la contusión de un dedo lo que había sido la rotura de las cinco falanges, y con un jugador de la selección tan amigo de meterse en charcos como de negar a continuación las más palmarias evidencias de sus contradicciones.

Pasó con una Iglesia tan timorata desde la Conferencia Episcopal a condenar la sublevación como proclive en Cataluña a abrir las puertas del templo para el recuento de las urnas, haciendo bueno el consejo de Stalin de que no importa quién vote sino quien cuenta los votos

Pasó con la adocenada e incitadora burguesía catalana, presta a abrir cuentas-espejo una vez que comprobó el peligroso alcance de las políticas diseñadas en sus diversiones de casino, como también con la banca autonómica, una vez que las colas de retirada de efectivo llegaron a dar la vuelta a la manzana.

Pasó con un PNV tacticista que dispuesto a pescar en el río revuelto del intento golpista, tanto se ofreció como mediador imparcial como acudió presto a la Audiencia a jalear al mayor Trapero.

Y pasó, claro, con un Gobierno atenazado en la inanición y buscador de auxilios en los jueces y la Corona y con un cada vez más desnortado PSOE camino del abismo con su insistente vicio de dar dos pasos atrás por cada uno que avanza.

Y así, entre cobardes y oportunistas, entre trileros y acoquinados, se va tejiendo el dramático relato de unas de las peores semanas de la reciente democracia española. Un absoluto ejemplo de cobardía y filibusterismo que nos devuelve a las más lamentables páginas de nuestra historia.

jsalgado@telefonica.net