Domingo 07.02.2010
Hemeroteca web
|
RSS
Todo el mundo habla de la corbata de Miguel Sebastián, pero lo que de verdad importa es el cinturón. La drástica reducción del cinturón que pretende el ministro de Industria. Ha presentado las iniciativas para ahorrar energía, un bien muy preciado que no valoramos suficientemente, gastamos energía a chorros, caprichosa e irresponsablemente. Sebastián ha decidido tomar cartas en el asunto y presentar unas propuestas que provocan exagerados titulares. A favor y en contra. Pretende que se reduzca en un 20% la velocidad de los automóviles, que el aire acondicionado lo fijemos en 26 grados en verano y en 21 en invierno, y ha anunciado una campaña para sustituir las bombillas en los edificios públicos y colocar bombillas de bajo consumo, además de regalar cuarenta y nueve millones de ese tipo de bombillas a las familias españolas. Que así dicho parecen una barbaridad, pero que suponen una bombilla al año por habitante, que tampoco es tanto.
Es inevitable aprender a ahorrar energía, pensárselo dos veces antes de derrocharla como si se tratara de un bien que no tiene fin, ilimitado. Cosa diferente es si las medidas que apunta Miguel Sebastián son las más adecuadas para incentivar el necesario ahorro. Algunas de ellas pecan de demagogia, por ejemplo es difícil que un país que limita el máximo de velocidad en autopista a 120 kilómetros por hora pretenda reducirla aún más. Tampoco la sustitución de bombillas convencionales por las de bajo consumo energético parece medida suficientemente eficaz, pero desde luego ayuda al ahorro.
Sin embargo, lo más importante de las iniciativas del ministro de Industria y Energía es la concienciación. Hace unos años, Cristina Narbona realizó una campaña que abrió vías para aprender a ahorrar el agua en el consumo doméstico. Se trataba del chocolate del loro, a nadie se le escapa que el gran consumo de agua se produce en la agricultura, pero fue positivo enseñar al ciudadano que hay que cuidar los bienes de todos y ahorrar en lo que es vital para nuestro futuro.
Con las medidas apuntadas por Sebastián ocurre algo parecido: aportan poco al ahorro energético, pero conciencian.
Lo que habría que preguntarse es por qué no se abordan políticas más expeditivas. En su afán de defender posiciones supuestamente de izquierdas, Zapatero apuesta incondicionalmente por las energías renovables, cuando está perfectamente demostrado que siendo útiles no alcanzan a cubrir todas las necesidades de un país como España. Rechaza cualquier posibilidad de aceptar la energía nuclear, pero se apunta a comprarla a Francia, lo que no deja de ser una hipocresía.
Bajar el termostato, quitarse la corbata, promover las energías renovables, repartir bombillas... todo eso está bien, pero es insuficiente, así no se llega a ninguna parte. Las investigaciones sobre energía nuclear son exhaustivas, con avances relevantes en el campo de la seguridad y de la autoeliminación se residuos. No cerremos puertas al campo: es indudable que ese problema habrá que estudiarlo más pronto que tarde.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
Pintada ‘sobre mojado’ en Compostela
Ensucian la imagen de un lugar turístico