Lunes 22.12.2008
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Ciudad Juárez es la ciudad donde hay más violencia en todo el mundo. Por detrás están Caracas y Bagdad. Sí, Caracas, la capital de la república bolivariana del presidente Chávez, es el escenario de treinta muertos a tiros cada fin de semana. Todo un fracaso en lo que se refiere a la seguridad pública en un país en el que, por lo que se ve, los ajustes de cuentas y el comercio de armas están a la orden del día. A pesar de que el Ejército se ha desplegado en las principales avenidas de Caracas. A la vista de lo que acontece a diario en la capital bolivariana, podríamos preguntarnos por qué tanto empeño desde el poder político en eliminar la crítica de la oposición, por qué tanto empeño desde el poder político en censurar la prensa libre, por qué tanto empeño desde el poder político en el control de la educación, o en nacionalizar la propiedad privada mientras la seguridad pública, por lo que se comprueba a diario, hace aguas un día sí y otro también
Treinta muertos cada fin de semana constituyen el fracaso de una política que, además, sigue gravando la pobreza de la población. Poco a poco, la población habrá de despertar del sueño chavista, un sueño que no ha traído prosperidad a la población, que ha aumentado la delincuencia y, sobre todo, que ha sumido al país en dos bloques antagónicos eliminado los necesarios puentes y puertas que siempre deben existir entre las diferentes formas de entender la realidad y comprender el mundo.
Es una cuestión de tiempo y, también, de la existencia de una oposición articulada que ofrezca proyectos y políticas razonables que permitan la mejora real de las condiciones de vida de los venezolanos. Esperemos que pronto vuelvan a Venezuela aires de libertad, aires de respeto al otro, aires de tolerancia y, fundamentalmente, opciones políticas comprometidas con la mejora real de las necesidades colectivas de toda la población.

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