Lunes 22.12.2008
Hemeroteca web
|
RSS

Una de las interrogantes más endiabladas del Derecho público español es determinar la naturaleza de las cajas de ahorros y, sobre todo, responder a la pregunta de a quién pertenecen. Porque las cajas de ahorros son un híbrido extravagante que actúa en el mercado financiero como si fuera un banco, sin serlo, y en el que participan activamente los dirigentes políticos sin pertenecer dichas cajas a la Administración pública.
Si fuera impositor de Caixa Galicia o Caixanova -que no lo soy- lo que me importaría sería cómo mejor y más rentablemente iban a quedar garantizados mis ahorros y mis cuentas corrientes. Porque el dinero no tiene color: ni azul y blanco, ni rojiblanco. Al final lo único importante es que las cajas gallegas sean competitivas y ofrezcan un buen producto. Y es que en la sociedad moderna los individuos somos simples empalmes flexibles entre las piezas rígidas de las instituciones sociales.
Por eso actuamos a través de nuestros representantes políticos, a los que ahora hay que exigir que, al menos, sepan encajar con acierto esta kubrika pieza de las cajas.
A.VILLAGOMEZCEBRIAN@ GMAIL.COM

Vómitos en el casco viejo santiagués
Fuente que no mana en Compostela
El río Sarela recibe vertidos blancos
Un cajero compostelano pintarrajeado