Martes 21.05.2013
| Actualizado 20.08
Hemeroteca web
|
RSS
16 DE JULIO de 2012, la prima de riesgo roza los 560 puntos básicos (pb), 5,6%, el Ibex 35 continúa cayendo (el lunes se quedó en los 6.500 puntos a duras penas) y los bonos a diez años oscilan entre el 6,8 y el 7 por ciento.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía española prolongue la actual recesión a lo largo de 2013, con un retroceso del PIB del -0,6 por ciento (en el anterior informe daba un humilde brote verde del 0,1 por ciento).
Pero, quizá, lo más importante del documento del FMI es la llamada que hace al BCE para que acuda a los mercado secundarios en favor de España e Italia.
Aunque sin decirlo expresamente, el Fondo deja entrever que la política monetaria seguida por Fráncfort favorece a los países del centro y norte de Europa y perjudica a los del sur. En efecto, así viene siendo desde que en septiembre de 2008 quebró Lehman Brothers y la crisis saltó a este lado del Atlántico.
A finales de enero de 2008, el diferencial entre la rentabilidad del bono a diez años de España y Alemania (lo que sirve para medir el riesgo país) supera solo los 25 puntos básicos (0,25%).
Principios de mayo de 2010, la prima de riesgo se sitúa en 165 pb (1,65%), el tipo de interés más alto desde mayo de 2008. Son 72 puntos más que el mes anterior. El Tesoro español paga un tipo de interés de 3,53% por colocar bonos a cinco años por valor de 2.350 millones de euros. Los inversores están muy nerviosos, sin embargo, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, declara a los medios de comunicación que no se ha planteado comprar deuda pública en los mercados secundarios.
La situación de Grecia empeora, el contagio ha alcanzado ya a Irlanda y Portugal, y España e Italia comienzan a emitir signos preocupantes de que también pueden estar contagiados. Eso hace que, tras muchos meses de devaneos, el Eurogrupo consiga sacar adelante la creación de un fondo de rescate, dotado con 500.000 millones de euros.
Para griegos, irlandeses y portugueses el mecanismo de estabilidad financiera llega tarde; su cantidad resulta a todas luces insuficiente si lo que se pretende es conjurar los peligros que se ciernen sobre España e Italia. Aún así, la canciller alemana Angela Merkel exige contrapartidas: los países de la Eurozona aceptan como tarea prioritaria reducir el déficit fiscal y postergar las políticas de crecimiento.
La consolidación fiscal se convierte en la madre de todas las batallas de los países del euro, lo que lleva emparejado la puesta en marcha de una serie de reformas estructurales, de las que dos son urgentes: la laboral y la del sistema de pensiones. Ese es el camino, sentencian Berlín, París y Bruselas, para salir de la crisis.
Buenos chicos, añade Trichet, y ordena que el BCE compre deuda pública en los mercados secundarios. A cambio, el 12 de mayo de 2010 el presidente Zapatero anuncia que España hará un ajuste de 15.000 millones de euros, con diez medidas.

21.05.2013
La plaga de pintadas continúa avanzando
Baches en calzadas pero también en aceras
Una minirrotonda que confunde al conductor
Papeleras desbordadas en el casco histórico
Unha casa en ruínas que se eterniza en San Paio