Martes 17.06.2008
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La marca establecida por San Pedro con sus tres negaciones, ya ha sido superada a costa de Touriño. Porque no son tres, sino cuatro las ocasiones en que ha sido negado por los suyos, contando con este último episodio de la Lei do Solo. Así que lo peor no es la abstinencia en el aplauso del graderío socialista cuando el ex dijo adiós, sino estas cuatro enmiendas. Allí donde don Emilio plantó un partido dotado de una autoridad central, hay ahora otro que reproduce los califatos locales y es tutelado a distancia. Poco queda de los tiempos en que ningún barón municipal osaba salirse de sus competencias y contradecir la política general de la organización. Poco también del liderazgo que escuchaba amablemente los consejos que llegaban de Ferraz, para después aplicar la teoría que se consideraba conveniente. La segunda negación afecta a todo lo lingüístico, capítulo en el que el ex admitió que los socialistas se habían dejado llevar por los socios. Lo hizo en reflexiones poselectorales que sus sucesores no parecen haber escuchado. El reciente debate sobre el estado de la autonomía refleja que el Bipartito se ha roto en casi t0do, menos en la defensa de un modelo monolingüe. Vayamos con la tercera, que se refiere a las caixas. El ex presidente abogó siempre por la fusión, mientras que la actual dirección hace honor a los tópicos resesos de Rosa Díez. Ni una cosa ni otra. Permanecer en el rellano de la escalera, dejando que Vigo, Coruña y Madrid se muevan a gusto en medio de la polémica. El marcador estaba igualado con San Pedro, hasta que llegó el pacto sobre la Lei do Solo. ¿Qué supone? Pues entre otras cosas despedirse del proteccionismo obsesivo que el mandatario socialista inspiró, su conselleira Caride aplicó, y los regidores del PSdeG denostaron en silencio. Estamos, por tanto, ante un amplio proceso revisionista que tiene una particularidad. Quienes van derogando poco a poco el touriñismo son los mismos que lo levantaron. Entre los artífices de la demolición hay relevantes ex conselleiros, con lo cual se rompe otra similitud con el episodio que tiene por protagonista al insigne pescador de Galilea. El San Pedro que niega tres veces fue una excepción, mientras que aquí parece ser la norma. ¿Quién ha salido en defensa del legado del ex? Sólo los aplausos de populares y nacionalistas, en el ya histórico pleno de la despedida de don Emilio. Lo malo de todo esto no es la rectificación. PP y BNG protagonizaron otras muy sonoras. Lo malo es que no responde a un plan coherente, y es más el efecto de la presión de diferentes grupos de poder que coexisten en el PSdeG. Es como si en cada uno de los temas relevantes se reprodujera ese juego consistente en que dos equipos tiran de la misma cuerda. En las cajas de ahorros, el socialismo coruñés y el vigués. En la Lei do Solo, el municipalismo realista y la izquierda urbana de laboratorio, sólo preocupada por el paisaje. En el medio del tira y afloja, ni asomo de una dirección que aplique directrices congruentes. Touriño las tenía, y a eso se debe el éxito que tuvo en sacar a su partido del marasmo en que se encontraba. Este último acuerdo parece la consecuencia de poner los pies en el solo, al tiempo que otras posiciones dan a entender que un sector del PSdeG todavía no ha superado el shock de la derrota. Todas las negaciones juntas nos enseñan que la cruel expresión del jefe galo que sitió Roma siguen teniendo vigencia hoy. Vae victis. Ni un aplauso para el vencido.

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