Martes 17.06.2008
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Montilla se nos va a Japón, y a este paso veremos a Touriño peregrinando también a París, en busca del mismo jubileo automovilístico. No quedará otra que ir a darle el abrazo a Nissan y Citroën, apóstoles del capitalismo, con la esperanza de que sean generosos y mantengan el empleo. Aquí siguen las capitales políticas de Catalunya y Galicia, pero las económicas están en Tokio o a orillas del Sena.
Para disuadir al Apóstol de toda la vida que vela por nosotros desde su despacho catedralicio, hemos seguido tradicionalmente los caminos de la ofrenda y la manifestación. Gente de etiqueta en el Obradoiro y militantes en traje de faena en la Quintana. No se sabe qué parte ha influido más, pero el caso es que Santiago responde, a pesar de que nadie se acordó de darle ubicación institucional en este Estatuto. Ingratos.
Ante los síntomas inequívocos de que Citroën está enfermo, nadie tiene claro qué hacer. Hay políticos que optan por ser como el médico que disimula la enfermedad del paciente grave, e insisten en que su salud es inmejorable. Otros se aferran a un plus de la economía gallega que nos permitiría capear mejor el temporal.
Tenemos los que se esfuerzan en darle alguna vitamina autonómica que le permita ir tirando, y el sindicalismo tampoco sabe si toca salir a la calle (¿contra qué?) o esperar prudentemente para no empeorar las cosas. Se ignora si la ofrenda o la manifestación serán efectivas, si es necesario ser complacientes con la multinacional, o enseñar los dientes para darle a entender a los de París que no les interesa inclinar hacia abajo el pulgar en su factoría viguesa.
Al desconcierto se suma una dirección que engaña, es engañada o está a la deriva. Porque Pierre Ianni aseguró solemnemente, con total seguridad, que no se suprimiría ningún turno de noche. ¿Hace de esto un año, seis meses, tres? Son palabras suyas del mes pasado. Cuesta creer que en solo unos días la situación cambie tan drásticamente, lo cual abre esas tres hipótesis que son como tres grandes pesadillas.
Malo si el ejecutivo hace funciones de anestesista para aplicar una eutanasia progresiva. Malo si sus superiores lo están dejando al margen de sus planes, como al entrenador que carece de la confianza del presidente del club. Y mucho peor si las previsiones de unos y otros no son capaces de anticipar lo que va a suceder en el mercado al cabo de treinta días.
Hablábamos del misterioso plus de la economía galaica, aunque misteriosamente también ha ido saliendo del vocabulario político habitual. Al revés que las meigas, no lo hay por más que nos esforcemos en creer en su existencia, porque las causas que tienen aquí sus efectos se nos escapan. El Picasso del turno de noche sale igual de bien que siempre, pero el bazar al que concurre es la suma de voluntades de compradores de todo el mundo.
Siempre nos quedará París. No habrá más remedio que hacer una peregrinación inversa, juntarse allí con romeros de todas las citroenes del mundo y hacerse oír. Y antes, a través del teléfono rojo que une a Touriño y Zapatero, pedirle al presidente del Gobierno que aproveche un aparte en la cumbre para hablarle a Sarkozy de lo nuestro. Da la impresión de que otras medidas más prosaicas serán poco efectivas.
Cae la noche sobre Citroën y empezará el baile de regulaciones en una industria que de ser auxiliar pasa a ser víctima. Preguntémosle al Apóstol lo que puede pasar, porque nadie más lo sabe.

¿Deixádeme ser libre? Sí, pero...
Mensaje a los cabestros: "Así, no"
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