Jueves 29.01.2009
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Apenas levantamos los manteles de Año Nuevo y llegan los Magos con sus bolsas y embalajes. El rey de la casa, con dos años, ha recibido unos palitos de golf regalo de la abuela; "eran tan monos?", ése fue el motivo mayor para la adquisición. Al pequeño le caen regalos a pares. Es tan gracioso y como es el primero... Y quizá el único. Los padres se acercan a la cuarentena y anduvieron muy ocupados en sus cosas antes de recibir al hijo.
El hijo único es preceptivo en China desde 1970. Sólo los nuevos ricos pueden pagar la multa que supone transgredir esa imposición. Pueden tener dos si el primer hijo es niña. Aun así, la preferencia por los varones provoca abortos selectivos y una desproporción de 120 niños frente a 100 niñas; lo natural es una diferencia de 98/100. La constricción hacia el hijo único convierte a éste en el nuevo emperador chino; sus padres son ya hijos únicos y él recibe regalos de seis fuentes: dos padres y cuatro abuelos para halagar al único fruto de tan frondoso bosque. Y las expectativas de todos puestas en él. Demasiada responsabilidad para un solo heredero.
Los palos de golf regalo de la abuela acabaron arrinconados. El pequeño los olió, los chupó, al ver que no eran comestibles se puso a jugar con el envoltorio, que fue sucesivamente casa, luego camión, caja de nuevo y destrozo feliz para un niño que prefirió el continente al inútil contenido.
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