El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

PILAR CERNUDA

Se equivoca Casado

14.07.2018 
A- A+

ES posible que tengan razón los que defienden que Pablo Casado es un soplo de aire fresco en el PP y representa mejor que nadie la necesaria regeneración del PP. Pero el joven vicesecretario general, en su afán de convertirse en presidente del partido y presidente de gobierno, cae en un gran error: considerar las primarias como una confrontación en la que no pone límites, como si su adversario, adversaria en este caso, perteneciera a otro partido.

Las arremetidas de Casado contra Soraya suben de tono a medida que se acerca el 20 de julio, algunas de ellas hirientes como cuando dice que es mejor no tener experiencia de gestión a haber gestionado mal, o cuando la acusa de no haber sabido encauzar el necesario diálogo con los independentistas. Ahora sale a la palestra un video que ridiculiza a Soraya y a Arenas, y aunque el equipo de Casado niega que lo hayan elaborado ellos, pocos creen que Casado no esté detrás o, al menos, que no haya apoyado a quien lo pasea por toda la geografía tratando de sumar compromisarios.

Nada más lejos que considerar a Soraya la mejor candidata, aunque los militantes se han inclinado mayoritariamente por ella; pero desde luego hay un abismo entre la forma de enfocar la campaña por parte de los dos candidatos. Ni una palabra de escarnio de la exvicepresidenta hacia su rival Sigue empeñada en una lista de integración, empeñada en hablar para ponerse de acuerdo en las coincidencias, y empeñada en considerar al PSOE y a Ciudadanos como sus adversarios, no a sus compañeros de partido. Ese es el camino y es lo que más conviene al PP. Presentarse unido, aunque sea con calzador, para vencer a los socialistas en las siguientes elecciones, que es lo que quieren los votantes del PP, más allá de quien ocupe la presidencia del partido.

Se equivoca también Casado con el giro hacia la derecha más recalcitrante, la que recrimina a Soraya Sáenz de Santamaría no seguir al pie de la letra principios como la defensa de la familia, como si la exvicepresidenta fuera una peligrosa progresista -en el sentido más radical de la palabra- que reniega de los valores tradicionales.

El PP celebra un congreso extraordinario para elegir nuevos responsables. Dirigirán el partido Soraya o Casado, pero este último parece no comprender que es el partido de los dos, el partido que quieren relanzar los dos, el partido que, los dos, creen que les puede llevar hasta la presidencia del Gobierno a poco bien que lo hagan, porque ni Casado ni Santamaría confían en la eficacia de Pedro Sánchez.

Sin embargo, Pablo Casado, un gran candidato para presidir el PP, no acaba de comprender que la unión hace la fuerza, que su adversario nunca puede ser una compañera de partido. Con su estrategia de campaña debilita el PP y por tanto debilita su propio futuro político.

Periodista