Martes 17.06.2008
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Con pactos o sin pactos, la constitución de las corporaciones fue el último acto de esta deliciosa representación democrática que es cualquier proceso electoral y todo se desarrolló dentro de un escrupuloso respeto a la legalidad democrática, de la que forman parte los acuerdos.
Aceptada esta premisa, hay que resaltar tres conclusiones: una, que los pactos fueron generosos premiando con más competencias de las debidas a quienes en muchos casos obtuvieron un discreto respaldo popular. Dos, que el proceso de negociación se pareció a un mercadeo en el que se discutía más por obtener mayores cuotas de poder que por la búsqueda de una gobernabilidad eficiente y estable. Tres, que el partido cedente de tantas parcelas de gobierno dio la imagen de tener unas ansias desmesuradas por acceder al sillón o miedo a perderlo, y su obsesión estigmatizadora de la otra opción para gobernar con el partido de la derecha le impidió superar el chantaje de sus socios.
Lo cierto es que se generalizó el cambio que las urnas dictaminaron con claridad. Pero conviene no olvidar que la soberanía sigue residiendo en el pueblo, no en los jefes o en las élites de los partidos que a veces, en prueba de osadía, se arrogan la libertad de interpretar con cierta ligereza aquella voluntad popular.
Tenemos, por tanto, las corporaciones formadas y en media Galicia se va a reproducir el esquema del bigobierno de la Xunta, con ámbitos de responsabilidad en compartimentos estancos. Hay una honrosa excepción: Ferrol, donde dos partidos han configurado un gobierno único, leal y transparente. Desde la distancia da la impresión que sus líderes aplicaron gran dosis de sensatez y racionalidad en la asignación de responsabilidades de las áreas de gobierno, que tendrán su seguimiento y control por representantes de ambas formaciones. Apunta alto este gobierno de Ferrol, que la ciudad tiene bien merecido y necesita para levantar los ánimos.
Ojalá que los pactos no se queden en declaración de intenciones y que los gobiernos de progreso -y los otros- funcionen para que mejore la vida colectiva. Es su turno y su oportunidad.

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