Lunes 22.03.2010
| Actualizado 01.24
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Nos tomamos a broma lo del tabaco y estamos en un error. Los hombres, porque el vicio les puede y las mujeres, por temor a engordar, lo cierto es que cuesta abandonar el hábito. Los fumadores empedernidos siguen siéndolo a pesar del acoso y derribo del fumador que se ha propagado por todo el mundo. El cáncer de pulmón no es la única enfermedad o el único problema que se deriva de fumar. Hay otras muchas enfermedades que hacen su aparición entre los fumadores. Parece ser que Marx padecía una dolorosa enfermedad de la piel, la hidradenitis supurativa aguda, por fumar en exceso. A esa conclusión han llegado los profesores de medicina alemanes Happle y Konig, galenos teutones, basando las mismas en estudios clínicos e informes históricos sobre el autor de El Capital. Es más, ambos profesores consideran que "la enfermedad dermatológica del conocido padre de la doctrina comunista es un ejemplo ilustrativo de las graves consecuencias del consumo del tabaco".
Pues, vaya. Con todo lo que se nos cuenta, dice y comenta sobre el tabaco, no sé cómo todavía hay gente con ganas de seguir fumando. Cuando no es el enfisema pulmonar o el cáncer es la hidradenitis. El doctor Juan Carlos Santos Durán ha dicho que se trata de una enfermedad que afecta a un tipo de glándulas sudoríparas llamadas glándulas apocrinas. Que la hidradenitis forma granitos rojos dolorosos o ulceraciones en las axilas, en la ingle, el periné y las mamas. No merece la pena, palabra, sufrir por unas caladas de más que, encima, son caras. La hidradenitis no se manifiesta enseguida. Su aparición se produce con el correr de los años y debe ser en exceso jorobada.
Como todo termina sabiéndose, cuando no es la historia es la ciencia la que acaba contando hasta aquello jamás contado, resulta que Marx sufrió durante años dolorosos abscesos y fístulas en axilas e ingles, así como alrededor del ano. Marx, al parecer, no había terminado un cigarrillo y ya estaba encendiendo otro con la colilla del anterior. Además los doctores alemanes han realizado su estudio con pacientes que padecen esta enfermedad y de los que el 89% eran fumadores empedernidos. La enfermedad no es contagiosa, pero puede heredarse.
Es posible que fumar sea un placer incluso sensual, como cantaba Sara Montiel, pero acaba siendo un incordio para el fumador activo y también para el pasivo. Alguien dirá que de algo hay que morir pero, caramba, sin secuelas como las que produce el tabaco.
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